21/02/26.-
Una familia llegada desde Chiclayo estuvo a punto de perderlo todo durante una breve detención para cargar combustible antes de retornar a su ciudad. La escena ocurrió en un grifo ubicado en la avenida Elmer Faucett, en el Callao, donde lo que debía ser una parada rutinaria terminó en un violento asalto armado.
El conductor, Carlos Vega, contó que desde varios kilómetros antes notó que una camioneta los seguía de manera sospechosa. En un intento por ponerse a salvo, optó por ingresar a la estación de servicio, sin imaginar que los delincuentes ya tenían definida la maniobra criminal.
Las cámaras de seguridad registraron el momento en que el vehículo de los asaltantes bloqueó el paso de la camioneta de la familia. De inmediato, tres sujetos armados descendieron y sembraron el terror entre los ocupantes del auto y los trabajadores del grifo, quienes huyeron al verse amenazados.
El ataque fue brutal y directo. Uno de los delincuentes apuntó a un trabajador del establecimiento, lo agredió con la cacha del arma y realizó un disparo al aire para someter a todos los presentes. En medio de la confusión, la esposa y el hijo del conductor lograron ponerse a salvo, pero la presión aumentó cuando los criminales encañonaron a Vega para exigirle las llaves del vehículo. Ante el riesgo inminente, su esposa las arrojó al suelo.
Los delincuentes escaparon con la camioneta, dejando la maletera abierta y siguiendo las señales luminosas de un cómplice que facilitó la huida.
El impacto económico para la familia es severo. El vehículo, que no contaba con seguro, pertenece a un familiar y en su interior se trasladaban equipos nuevos valorizados en más de 10 mil soles, lo que agrava aún más las pérdidas.
Vega señaló que la camioneta utilizada en el asalto sería la misma implicada días atrás en el robo sufrido por la Miss Catacaos y su familia en La Victoria, lo que refuerza la hipótesis de una banda criminal que actúa de manera reiterada en distintos puntos de Lima.
Aunque no se reportaron heridos de gravedad, el hecho evidencia una alarmante normalización de la violencia armada en espacios públicos y altamente concurridos. El caso quedó en manos de la Diprove y de la Séptima Fiscalía del Callao, que ya revisan las imágenes de videovigilancia para identificar a los responsables.
Este nuevo asalto pone en evidencia la fragilidad de la seguridad ciudadana incluso en zonas transitadas y con cámaras de vigilancia. La facilidad con la que los delincuentes ejecutaron el ataque, usando armas de fuego y actuando con coordinación, refleja la consolidación de organizaciones criminales que operan con total impunidad. Resulta preocupante que, pese a antecedentes similares recientes, estas bandas continúen actuando sin ser desarticuladas. El caso no solo expone el drama de una familia víctima de la delincuencia, sino también la urgente necesidad de respuestas más efectivas del Estado frente a una criminalidad cada vez más audaz y violenta.