César Acuña Peralta, gobernador regional de La Libertad y líder de Alianza para el Progreso (APP), ha vuelto a causar controversia con una declaración que minimiza la crisis de seguridad en Trujillo. Durante un evento público, afirmó que “en Trujillo, de diciembre hasta ahora, no hay ningún secuestro ni amenazas a empresarios. Ahora lo que hay es bastante extorsión y bombas, ¿no?”. Estas palabras han generado críticas, ya que contrastan con la creciente violencia en la ciudad, marcada por secuestros, atentados con explosivos y asesinatos, que mantienen a la población en alerta.
En lo que va del 2025, se han registrado al menos 236 asesinatos a nivel nacional, siendo Trujillo una de las ciudades más afectadas. La criminalidad, atribuida a bandas como “Los Pulpos”, ha persistido incluso bajo el estado de emergencia que se extiende por casi un año en la región. Las declaraciones de Acuña han sido vistas como un intento de minimizar una situación alarmante, lo que ha generado indignación en lugar de las habituales burlas asociadas con sus polémicas frases.
A inicios de febrero, Acuña dio la bienvenida a 200 policías especializados procedentes del Vraem para reforzar la seguridad en Trujillo. Sin embargo, sus declaraciones de que la ciudad es “segura” contrastan con la realidad. Según el comandante general de la PNP, estos agentes se enfocarán en zonas críticas como Florencia de Mora y El Porvenir, con una permanencia inicial de 29 días.
Por otro lado, el Ministerio del Interior continúa incorporando nuevos efectivos para enfrentar la ola de violencia. Entretanto, las declaraciones de Acuña reavivan el debate sobre su gestión y las soluciones efectivas para Trujillo.