12/06/26.-
El Congreso de la República aprobó la autorización para que el presidente José María Balcázar viaje al Vaticano entre el 15 y el 19 de junio de 2026, en una visita oficial que incluye una audiencia privada con el papa León XIV y reuniones con altas autoridades internacionales en Europa.
De acuerdo con la resolución legislativa respaldada por el Parlamento, el encuentro con el sumo pontífice se realizará el jueves 18 de junio y posteriormente el mandatario peruano sostendrá una reunión protocolar con el secretario de Estado del Vaticano, siguiendo las normas diplomáticas de la Santa Sede.
El Ejecutivo sostiene que esta visita busca reforzar las relaciones entre Perú y el Vaticano, además de impulsar una eventual visita apostólica del papa León XIV al país. Según el Gobierno, el vínculo histórico y religioso entre Perú y la Iglesia Católica convierte este acercamiento en una prioridad diplomática.
Sin embargo, la autorización del viaje también ha generado cuestionamientos en medio de un contexto nacional marcado por problemas internos como inseguridad ciudadana, crisis política y demandas sociales pendientes. Diversos sectores consideran que este tipo de desplazamientos internacionales suelen ser utilizados por los gobiernos para fortalecer imagen política y presencia internacional mientras persisten problemas urgentes sin resolver dentro del país.
La agenda presidencial también incluye una reunión en París con Mathias Cormann, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con el objetivo de reafirmar el compromiso peruano para concretar el ingreso del país a este organismo internacional. Asimismo, Balcázar se reunirá con Qu Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para abordar programas de cooperación vinculados a la lucha contra el hambre y la malnutrición en Perú.
El Gobierno precisó que el mandatario continuará ejerciendo sus funciones de manera remota mediante herramientas digitales durante su permanencia en el extranjero, un mecanismo que se ha vuelto frecuente en las últimas administraciones para evitar vacíos de poder temporal.
Aunque el Ejecutivo presenta la gira como una oportunidad estratégica para fortalecer relaciones internacionales y posicionar al país en espacios multilaterales, analistas advierten que este tipo de viajes suelen enfrentar críticas debido a la percepción ciudadana de desconexión entre la agenda política internacional y las necesidades inmediatas de la población peruana.