Dos adolescentes de 16 años permanecen desaparecidos tras ingresar a un buque encallado conocido como el “barco fantasma”, ubicado frente a la playa Costa Azul, en el distrito de Ventanilla. El hecho ocurrió la tarde del domingo 14 de diciembre, cuando los menores se encontraban en una salida familiar y decidieron acercarse a la embarcación varada mar adentro.
César Vargas, vocero de Defensa Civil, informó que los jóvenes lograron acceder a la nave, situada a una distancia aproximada de entre 80 y 100 metros de la orilla, pero no retornaron. Explicó que, debido a su ubicación y al deterioro de su estructura, el buque genera una falsa percepción de cercanía, lo que representa un riesgo para los visitantes que subestiman la distancia y las condiciones del mar.
Según las primeras indagaciones, uno de los adolescentes conoció al otro durante su permanencia en la playa y ambos decidieron aproximarse a la nave atraídos por su aparente accesibilidad. Al notar que no regresaban, los familiares dieron aviso inmediato al serenazgo de Ventanilla y a la Policía Nacional, activándose un operativo de búsqueda con apoyo de Defensa Civil, coordinado por el alcalde distrital Jhovinson Vásquez.
Las cámaras de seguridad registraron la llegada de los equipos de rescate, pero no captaron el retorno de los menores. Las labores incluyeron el despliegue de salvataje y el sobrevuelo de un helicóptero hasta altas horas de la noche, sin resultados positivos hasta el momento.
Las autoridades advierten que el llamado “barco fantasma” y otras embarcaciones encalladas se han convertido en un foco de peligro. La zona presenta olas cruzadas y condiciones adversas, por lo que se exhorta a extremar la vigilancia de menores y evitar la permanencia al caer la noche. Pese a la instalación de señalización y alertas en redes sociales, solo en la última temporada de verano se reportaron al menos 20 rescates en el área.
Este caso vuelve a exponer la falta de control efectivo en zonas costeras consideradas de alto riesgo. Aunque existen advertencias y señalización, estas resultan insuficientes frente a la curiosidad y la percepción errónea de seguridad. La presencia prolongada de embarcaciones encalladas, sin medidas más drásticas como el cercado o retiro, evidencia una respuesta reactiva más que preventiva. La desaparición de los menores plantea la urgente necesidad de reforzar la fiscalización, mejorar la vigilancia permanente y asumir responsabilidades claras para evitar que estos espacios sigan cobrando víctimas.