19/05/26.-
La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, presentó la campaña denominada “Defensores del Perú”, una estrategia orientada a reclutar a 100 mil personeros con miras a la segunda vuelta electoral. La iniciativa busca desplegar una amplia red de fiscalización electoral en todo el país bajo el argumento de garantizar la transparencia del proceso y resguardar los votos durante la jornada electoral.
Durante la presentación, Fujimori sostuvo que la propuesta surgió tras el acercamiento de ciudadanos independientes, voluntarios y representantes de diversos sectores que manifestaron su intención de participar en la vigilancia electoral. Según afirmó, el objetivo no sería únicamente respaldar una candidatura, sino “defender la democracia” y asegurar la legitimidad de los resultados.
La coordinación de esta red estará a cargo de Luis Dayer, quien explicó que se utilizarán herramientas tecnológicas para supervisar más de 10 mil centros de votación y cerca de 92 mil mesas electorales, poniendo especial atención en zonas rurales y mesas ubicadas en comunidades alejadas.
La campaña contempla tres modalidades de participación: personeros de mesa, encargados de la supervisión del conteo; personeros de apoyo, responsables de la logística; y personeros digitales, dedicados a registrar incidencias y difundir información a través de plataformas digitales. Incluso se promovió la grabación y transmisión en vivo del escrutinio como mecanismo de transparencia.
La presentación también contó con el respaldo de figuras públicas como el humorista Pablo Villanueva y el exfutbolista Luis Guadalupe, quienes expresaron su apoyo a la candidatura fujimorista apelando a mensajes relacionados con la seguridad, la estabilidad y el recuerdo de la crisis económica y el terrorismo vividos en décadas pasadas.
Sin embargo, el lanzamiento de esta campaña también refleja el alto nivel de polarización política que atraviesa el país. Aunque la fiscalización electoral es un derecho legítimo dentro de cualquier democracia, sectores críticos advierten que este tipo de discursos pueden reforzar narrativas de desconfianza hacia el sistema electoral si no se manejan con responsabilidad.
La estrategia de Fuerza Popular evidencia además la importancia que los partidos políticos otorgan al control y vigilancia del proceso electoral tras las controversias registradas en elecciones anteriores, donde las denuncias de fraude y los cuestionamientos sin pruebas suficientes terminaron profundizando la crisis política y la división social en el Perú.