22/01/26.-
El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), mediante su Dirección de Seguridad Vial, fue distinguido con el Prince Michael International Road Safety Award 2025, en la categoría de gestión de seguridad vial, por la puesta en marcha del Programa Nacional Entornos Escolares Seguros. El premio, presentado como uno de los más relevantes a escala global en la materia, suele reconocer políticas y acciones con efectos tangibles en infraestructura, educación, innovación y capacidad institucional frente a riesgos en las vías.
De acuerdo con la información difundida, el programa —creado en 2021— reporta un alcance amplio: más de 700 mil estudiantes y 35 mil docentes beneficiados, intervenciones en más de 900 colegios ubicados en 61 distritos de 18 regiones. También se destaca un componente de fortalecimiento local con 71 municipalidades capacitadas y 138 especialistas certificados en seguridad vial.
Entre los productos mostrados como hitos figuran una guía de implementación y una plataforma de seguridad vial en zonas escolares, herramientas que apuntan a estandarizar criterios técnicos y apoyar decisiones basadas en datos. Además, el programa se alinea con la Política Nacional Multisectorial de Seguridad Vial 2023–2030 y se sostiene con mecanismos de financiamiento vinculados a incentivos del MEF, un elemento clave si el objetivo es ampliar cobertura y evitar que la iniciativa se diluya con cambios de gestión.
El viceministro Juan Haro Muñoz sostuvo que el reconocimiento no solo evalúa cifras, sino un enfoque de gestión pública centrado en proteger la vida y reducir riesgos en los trayectos escolares, insistiendo en que el propósito es que ningún estudiante se exponga al peligro para llegar a clases.
El premio internacional fortalece la narrativa institucional del MTC, pero el reto es convertir el reconocimiento en una mejora verificable y sostenida en la seguridad cotidiana. Las cifras de cobertura son importantes, aunque no bastan por sí solas: la pregunta crítica es qué tanto han reducido los siniestros, las lesiones y las muertes en los entornos intervenidos, y si los cambios se mantienen en el tiempo.
También es clave mirar la calidad de las intervenciones: señalización, control de velocidad, fiscalización, rutas seguras, educación vial y coordinación con municipios. En un país donde la seguridad vial suele depender de la continuidad política y del presupuesto local, la articulación con municipalidades y el uso de incentivos pueden marcar la diferencia, siempre que haya monitoreo transparente, indicadores públicos y auditoría de resultados.
En síntesis, el galardón coloca al programa en vitrina regional, pero su verdadera legitimidad dependerá de evidencias comparables: antes y después en cada zona escolar, cumplimiento municipal y reducción real del riesgo para estudiantes y docentes.