24/05/26.-
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó que modificó diversos locales de votación en siete distritos de Lima Metropolitana con miras a la segunda vuelta electoral del próximo 7 de junio. La medida responde a problemas de infraestructura, seguridad y disponibilidad de espacios, situación que obligó al organismo electoral a reorganizar parte del mapa electoral en la capital.
En distritos como Jesús María, Lince y Miraflores, el cambio afectó principalmente a las mesas de sufragio que durante la primera vuelta fueron instaladas en espacios abiertos debido a la falta de locales cerrados. Ahora, dichas mesas serán trasladadas a instituciones educativas cercanas para garantizar mejores condiciones durante la jornada electoral.
Según la ONPE, la reubicación fue adoptada por recomendación de las Fuerzas Armadas, con el objetivo de reforzar la seguridad y reducir riesgos logísticos durante el desarrollo de los comicios. Cabe recordar que en las elecciones de abril, el organismo habilitó hasta diez espacios abiertos como locales de votación, una decisión que generó cuestionamientos por la exposición de electores y miembros de mesa a factores climáticos y problemas de control.
Para esta segunda vuelta, la ONPE aseguró haber reubicado un total de 136 mesas de sufragio procurando mantenerlas lo más cerca posible de sus ubicaciones originales para evitar complicaciones en el traslado de votantes.
Además, ocho locales ubicados en San Juan de Lurigancho, El Agustino, Surquillo y Magdalena del Mar también fueron modificados luego de que los propietarios de los inmuebles rechazaran volver a ceder sus espacios para el proceso electoral del 7 de junio.
Ante estos cambios, la entidad recomendó a los ciudadanos verificar con anticipación su local de votación mediante la plataforma oficial de consulta electoral.
Consulta tu local de votación ONPE
Los constantes cambios de locales de votación evidencian las dificultades logísticas que enfrenta la ONPE para organizar procesos electorales en Lima, especialmente en distritos con alta concentración de votantes y limitada infraestructura disponible. Aunque la entidad busca presentar las reubicaciones como ajustes preventivos, el hecho de que se haya recurrido inicialmente a espacios abiertos deja en evidencia la falta de planificación y coordinación previa.
La negativa de algunos propietarios a volver a prestar sus inmuebles también refleja el desgaste y las complicaciones que suelen acompañar los procesos electorales, especialmente en contextos de polarización política y exigencias de seguridad más estrictas.
Si bien la ONPE asegura que los nuevos locales estarán cerca de los anteriores, los cambios podrían generar confusión en miles de electores, incrementar retrasos y afectar la participación si no existe una adecuada campaña de información. En un escenario político marcado por la desconfianza y la tensión electoral, cualquier problema logístico podría convertirse rápidamente en motivo de críticas o cuestionamientos sobre la organización del proceso.