«PEPE» VILLALOBOS CAVERO, ÍCONO DEL FESTEJO, DEJA LEGADO AFROPERUANO EN LA MÚSICA CRIOLLA

31/07/26.-

La música criolla y afroperuana pierde a uno de sus principales referentes. José “Pepe” Villalobos Cavero, reconocido compositor, guitarrista, percusionista e investigador del folclore costeño, falleció este jueves dejando tras de sí más de siete décadas dedicadas a preservar una de las expresiones culturales más representativas del Perú.

La noticia fue comunicada por su hijo, Pepe Villalobos, quien utilizó sus redes sociales para despedir a su padre con un mensaje cargado de memoria familiar y evocaciones a las grandes figuras de la música criolla que compartieron escenario y amistad con el denominado “Rey del Festejo”.

La partida de Villalobos Cavero no representa únicamente la muerte de un intérprete y compositor. También marca la desaparición de uno de los protagonistas de una generación que convirtió las peñas, los callejones y los centros musicales en espacios fundamentales para la transmisión de la cultura popular peruana.

Villalobos construyó una trayectoria propia, aunque durante años su nombre estuvo inevitablemente relacionado con el de su primo hermano Arturo “Zambo” Cavero. Su aporte, sin embargo, trascendió ese vínculo familiar. Fue autor de conocidas composiciones como “La comadre Cocoliche”, “El negrito Chinchiví”, “En el galpón”, “Mueve tu cucú” y “La carimba”, piezas que alcanzaron gran reconocimiento a través de destacados intérpretes de la música criolla y afroperuana.

Varias de sus canciones cobraron especial notoriedad en la voz del “Zambo” Cavero y con el acompañamiento de la guitarra de Óscar Avilés, consolidándose dentro del repertorio tradicional del festejo y de la música criolla.

Su relación con el cajón comenzó durante su infancia, cuando recibió enseñanzas de Víctor “El Gancho” Arciniega, uno de los grandes exponentes de este instrumento. Con el paso de los años, esa formación se convirtió en una vocación que combinó interpretación, composición e investigación.

También fundó Tradición Limeña, agrupación vinculada a la continuidad de una tradición musical que tuvo como antecedente al histórico conjunto Ricardo Palma. Desde allí contribuyó a formar intérpretes y mantener vigente un repertorio que corría el riesgo de perderse entre los cambios de la industria cultural y las nuevas tendencias musicales.

Su trabajo como investigador tuvo igual relevancia. Villalobos estudió y difundió expresiones como la marinera limeña, el tondero, el festejo y otras manifestaciones vinculadas a la tradición afroperuana. Esa labor permitió que su aporte no quedara limitado a los escenarios, sino que también se incorporara a la construcción de una memoria cultural colectiva.

Su fallecimiento plantea, además, una reflexión sobre la preservación de la música tradicional peruana. El reconocimiento a estos artistas suele intensificarse después de su muerte, cuando sus canciones vuelven a ocupar espacios en homenajes y celebraciones. El verdadero desafío está en garantizar que ese legado sea transmitido a las nuevas generaciones mientras sus protagonistas todavía pueden enseñar, explicar y compartir directamente sus conocimientos.

Pepe Villalobos Cavero pertenece a una generación que entendió la guitarra, el cajón y la percusión como instrumentos capaces de narrar la vida cotidiana, las alegrías, las dificultades y la identidad de los sectores populares de la costa peruana.

Su ausencia deja un vacío difícil de reemplazar, pero su obra continuará formando parte del repertorio criollo y afroperuano. Cada nueva interpretación de sus composiciones permitirá que su nombre siga vinculado a aquella tradición que defendió durante décadas.

La jarana podrá detenerse por un momento, pero las canciones de Pepe Villalobos Cavero seguirán marcando el ritmo de una memoria que el Perú no debería dejar desaparecer.