11 DICIEMBRE 2025.-
La fase inicial de pruebas del tren Lima–Chosica comenzó este jueves 11 de diciembre a las 7:00 a. m., con la primera marcha en vacío desde el Parque de la Muralla, donde los vagones permanecían almacenados desde su llegada desde Estados Unidos. Según la regidora de la Municipalidad Metropolitana de Lima, Giuliana Calambrollo, el convoy se trasladará hacia el Parque Taller en Chosica para recibir mantenimiento, revisión técnica y el llenado de fluidos necesarios para su futura operación comercial. Este trabajo es coordinado entre la comuna limeña, el Ejecutivo, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones y la empresa concesionaria.
En la actividad participan autoridades como la ministra de Economía, Denisse Miralles; el director ejecutivo de Proinversión, Luis del Carpio; y el titular de la ATU, David Hernández. Durante el desplazamiento, especialistas evaluarán el estado mecánico y el comportamiento de los vagones en los rieles. La locomotora que liderará el trayecto pertenece a Ferrocarriles Centrales Andinos, mientras que la locomotora oficial del proyecto entraría en funcionamiento en los próximos días para trasladar los 90 coches y 19 locomotoras del sistema.
El alcalde Renzo Reggiardo señaló que continúan los trabajos con el Gobierno central para definir los protocolos de la operación inaugural, destacando que el sistema beneficiará principalmente a Lima Este. Además, se evalúa la integración del tren con el corredor Javier Prado y una posible conexión inicial entre Chosica y Santa Clara, lo que permitiría enlazar el servicio ferroviario con el Corredor Rojo.
La ATU proyecta que esta integración reduzca significativamente la congestión en vías críticas como La Marina y Javier Prado, generando nuevos puntos de conexión como la avenida La Cultura en Santa Anita, donde se anticipa un nodo clave de transferencia.
Si bien el inicio de las pruebas del tren Lima–Chosica representa un avance en un proyecto paralizado durante años, persisten dudas sobre la planificación integral del sistema. La falta de un cronograma claro de inicio de operaciones, los altos costos de adecuación de la infraestructura y la necesidad de articularlo con redes de transporte ya saturadas plantean interrogantes sobre su verdadera capacidad para transformar la movilidad en Lima. Sin una estrategia de integración metropolitana coherente y sostenida, existe el riesgo de que esta iniciativa avance a un ritmo más político que técnico, postergando nuevamente soluciones de fondo para la crisis del transporte.