14/02/26.-
La reciente modificación de la norma técnica que regula los Servicios y Unidades de Cuidados Intensivos ha encendido las alertas en el sector salud. La Sociedad Peruana de Medicina Intensiva cuestionó duramente la actualización impulsada por el Ministerio de Salud, al considerar que introduce un cambio sustancial frente al marco vigente desde 2005 y abre la posibilidad de que médicos sin la especialidad en Medicina Intensiva asuman funciones en UCI.
En un pronunciamiento fechado el 6 de febrero de 2026, el gremio advirtió que la contratación o designación de profesionales no intensivistas vulnera normas técnicas obligatorias, el marco constitucional y legal, y fomenta el intrusismo profesional, poniendo en riesgo directo a pacientes en estado crítico. Recordaron que la norma anterior establecía de manera expresa que el médico de UCI debía contar con especialidad registrada, al tratarse del más alto nivel de complejidad asistencial.
La actualización de la norma de las Unidades Productoras de Servicios de Salud modifica el perfil profesional exigido, lo que para Sopemi constituye una infracción grave. El gremio sostiene que esta flexibilización contradice la Ley General de Salud, el Código de Ética del Colegio Médico del Perú y normas penales que sancionan el ejercicio profesional sin la debida habilitación, más aún cuando se trata de servicios públicos.
Desde una mirada estructural, el economista de la salud Alberto Barrenechea considera que la medida responde a la escasez de especialistas y a una crisis de acceso a la atención temprana, especialmente fuera de Lima. Sin embargo, para el exdecano Raúl Urquizo, la norma debilita el estándar técnico y podría agravar el problema al exponer legalmente a los médicos y reducir la calidad del servicio.
En la misma línea, el exministro Óscar Ugarte señaló que la norma debió consensuarse previamente con los gremios y recordó que la legislación ya contempla mecanismos de apoyo en emergencias bajo supervisión especializada. El consenso entre los expertos es claro: el problema no se resuelve bajando estándares, sino cerrando la brecha de especialistas mediante mayor inversión, formación y fortalecimiento del residentado médico, especialmente en regiones.
