16/07/26.*-
Un nuevo episodio de violencia contra el transporte público se registró en el Callao, donde un conductor de combi fue atacado a balazos cuando se disponía a iniciar su jornada laboral. El atentado ocurrió en la intersección de la avenida La Alameda con la calle 4 y vuelve a poner en evidencia la creciente inseguridad que enfrenta este sector.
De acuerdo con la información preliminar de la Policía Nacional, la víctima fue identificada como Néstor Eduardo Quintero Hernández, de nacionalidad venezolana. Según las investigaciones, el conductor llegó a la cochera para retirar la unidad con la que cubría la ruta Lima–Callao. Luego de sacar el vehículo, descendió para cerrar el portón, instante en que fue sorprendido por dos sujetos que se desplazaban en una motocicleta.
Los atacantes dispararon en repetidas ocasiones contra el chofer antes de escapar con rumbo desconocido. Como consecuencia del ataque, Quintero Hernández sufrió dos impactos de bala en el muslo y fue trasladado de emergencia al Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión, donde recibió atención médica.
Tras el atentado, efectivos de la Policía Nacional, peritos de Criminalística y representantes del Ministerio Público realizaron las diligencias en la escena del crimen. Durante la inspección fueron hallados siete casquillos de bala, evidencia que será incorporada a la investigación para identificar el arma utilizada y reconstruir la dinámica del ataque.
En paralelo, algunos transportistas informaron haber recibido mensajes a través de WhatsApp enviados, presuntamente, por integrantes de la organización criminal conocida como «Los Pirañas», quienes se habrían atribuido la autoría del atentado. La Policía ya analiza esta información para determinar su autenticidad y establecer si existe un vínculo directo con el ataque.
Las diligencias obligaron al cierre temporal de uno de los carriles de la avenida con dirección al centro de Lima, mientras las autoridades continuaban recolectando pruebas y testimonios.
Este nuevo atentado se suma a la creciente ola de ataques contra conductores del transporte público, un sector que continúa siendo blanco de organizaciones criminales vinculadas a la extorsión. Aunque la presunta autoría aún debe ser corroborada por las investigaciones, la reiteración de este tipo de hechos refleja la necesidad de reforzar las acciones de inteligencia, protección y respuesta policial para frenar el avance del crimen organizado y garantizar la seguridad de quienes trabajan diariamente en el servicio de transporte.