DESARTICULAN BANDA «LOS ELEGANTES DEL FRAUDE» QUE OPERABAN POR CALL CENTER CLANDESTINO

11/04/26.- Una intervención policial en Punta Negra dejó al descubierto el avance y la creciente sofisticación del cibercrimen en el país. Agentes de la Policía Nacional desarticularon a la organización conocida como “Los Elegantes del Fraude”, la cual operaba desde una exclusiva vivienda frente al mar, donde montaron un falso centro de atención financiera para captar víctimas mediante engaños cuidadosamente diseñados.

El inmueble, ubicado en las inmediaciones de Punta Rocas, funcionaba como un call center ilegal. Desde este punto, los implicados realizaban llamadas utilizando líneas manipuladas y aplicaciones tecnológicas para suplantar la identidad de una entidad bancaria reconocida. Su estrategia estaba dirigida principalmente a personas con buen historial crediticio, a quienes ofrecían préstamos o tarjetas con supuestos beneficios atractivos.

El esquema delictivo se extendía más allá del contacto telefónico. Tras ganarse la confianza de las víctimas, enviaban enlaces a sus dispositivos móviles que, al ser abiertos, permitían el acceso a información bancaria sensible. De esta manera, lograban ejecutar transferencias hacia diversas cuentas, concretando el fraude sin levantar sospechas inmediatas.

El operativo permitió la detención de 18 presuntos integrantes de la red, así como la incautación de equipos tecnológicos, vehículos, un arma de fuego y otros elementos vinculados a las actividades ilícitas. Según informó el jefe de la Divincri Lima Sur, los detenidos seguían un libreto detallado que simulaba procesos formales de evaluación crediticia, lo que reforzaba la credibilidad del engaño.

Uno de los aspectos más alarmantes del caso es el hallazgo de bases de datos con información confidencial de potenciales víctimas, lo que abre la posibilidad de filtraciones internas en el sistema financiero. Este elemento evidencia no solo la planificación de la organización, sino también posibles fallas estructurales en la protección de datos personales.

El caso pone en evidencia la vulnerabilidad de los ciudadanos frente a nuevas modalidades de estafa digital y plantea serias interrogantes sobre el control de la información dentro de las entidades financieras. La sofisticación del delito, sumada a la posible participación indirecta de actores internos, refleja un escenario en el que la prevención y la fiscalización aún no logran ir al mismo ritmo que la innovación delictiva.