ELECCIONES 2026: VOTO JOVEN MARCA EL 25 % DEL PADRÓN ELECTORAL

A menos de tres meses de las Elecciones Generales de 2026, el voto juvenil emerge como uno de los ejes centrales del escenario político. Proyecciones elaboradas a partir del padrón electoral definitivo aprobado por el Jurado Nacional de Elecciones indican que cerca de 6,9 millones de jóvenes acudirán a las urnas el próximo 12 de abril, lo que representa alrededor del 25 % del electorado nacional.

La magnitud de este bloque fue resaltada por Jean Carlos Rodríguez, de la Asociación de Derecho Electoral y Constitucional, quien advirtió que los ciudadanos entre 18 y 29 años podrían tener un rol decisivo en una contienda marcada por la fragmentación partidaria y la débil identificación política. En un contexto de alta competencia y múltiples candidaturas, la conducta del electorado joven podría inclinar resultados ajustados.

Según cifras del Reniec, el padrón electoral está compuesto por 27 325 432 votantes habilitados, de los cuales más de 26 millones sufragarán en el país y poco más de 1,2 millones lo harán desde el extranjero. Dentro de este universo, cerca de 2,5 millones de jóvenes votarán por primera vez, enfrentándose no solo a una elección presidencial, sino también a la novedad de un Congreso bicameral, un escenario desconocido para esta generación.

Especialistas coinciden en que este grupo presenta rasgos distintos a los de generaciones anteriores: mayor volatilidad, escasa lealtad partidaria y fuerte influencia de las redes sociales. Esto obliga a los partidos a replantear sus estrategias tradicionales si buscan conectar con un electorado crítico y desconfiado.

El padrón también expone retos importantes. Más de dos millones de ciudadanos figuran con DNI vencido y más de 100 mil con DNI de menor de edad, lo que podría afectar la participación si no se corrigen a tiempo. A ello se suma el desafío logístico de organizar un proceso electoral de gran escala y alta complejidad.

En este contexto, el voto joven no solo representa una cifra relevante, sino un termómetro del distanciamiento entre la política tradicional y las nuevas generaciones. Su comportamiento en abril podría definir no solo al próximo gobierno, sino también el rumbo político del país en los próximos cinco años.