25 NOVIEMBRE 2025.-
En plena vigencia del estado de emergencia en la provincia de Zarumilla, agentes de la BRECC y de la División de Investigación Criminal realizaron una inspección de rutina en la empresa de transportes Flores Hnos., donde un paquete llamó inmediatamente la atención. Era una motobomba sellada y con un peso desproporcionado para su estructura. Al abrirla, los policías descubrieron compartimentos internos construidos expresamente para ocultar municiones.
El hallazgo se produjo en el marco de los operativos reforzados en la zona fronteriza, donde el Estado busca frenar actividades delictivas como extorsión, sicariato y contrabando. Dentro del equipo se encontraron 480 municiones calibre 9×19 mm y 2,469 municiones calibre 22, todas sin documentación que avalara su origen. El sofisticado camuflaje evidencia un sistema de tráfico diseñado para pasar desapercibido entre cientos de encomiendas que circulan a diario hacia Ecuador.
Las primeras pesquisas apuntan a la presunta red criminal Los Foráneos de Aguas Verdes, dedicada al tráfico de municiones entre ambos países. Sin embargo, el caso tomó un giro más grave cuando se identificó que una de las guías de remisión estaba registrada a nombre del teniente PNP Brajham Edgar Briceño Celmi, un oficial en actividad. Además, se halló una placa de reconocimiento dirigida al coronel ecuatoriano Andrés Fabricio Erazo Marín, quien figura como destinatario.
Todo el material fue trasladado a la DIVINCRI Tumbes para peritajes y custodia. La Segunda Fiscalía Provincial Penal de Zarumilla investiga el destino final de las municiones y las posibles conexiones transnacionales.
La incautación revela no solo la magnitud del tráfico de municiones en la frontera, sino también la preocupante participación de miembros policiales en este tipo de redes. La presencia de documentos vinculados a un teniente en funciones y la referencia a un coronel ecuatoriano plantea interrogantes sobre una posible infiltración criminal dentro de instituciones que deberían garantizar la seguridad en la zona.
La frontera norte continúa siendo un punto crítico donde el contrabando y el crimen organizado parecen operar con estructuras cada vez más complejas. Si bien el operativo demuestra eficacia policial, también expone fallas profundas en los controles internos y la urgencia de depurar cadenas de mando comprometidas. Sin una supervisión más rigurosa y coordinación binacional real, el tráfico ilícito seguirá encontrando rutas y cómplices.