14 NOVIEMBRE 2025.-
Vicente Yojan Salazar Infante, pescador artesanal de 37 años, sufrió momentos de extrema angustia luego de ser arrastrado por una fuerte ola en Boca de Puerto Pizarro, Tumbes, mientras trabajaba junto a dos compañeros. La potente corriente lo lanzó al mar, dejándolo a merced del oleaje mientras sus colegas pedían auxilio desesperadamente.
La alerta permitió que la Infantería de Marina de la Base Naval El Salto activara un operativo de emergencia y se desplazara rápidamente hacia la zona. Las imágenes registradas por los propios rescatistas muestran a Salazar completamente agotado al ser subido a la nave militar, donde recibió los primeros auxilios. “Ya no jalaba, ya no tenía fuerzas”, relató luego a la agencia Andina, evidenciando la gravedad del incidente.
El rescate conmocionó a los testigos del hecho, quienes abrazaron al pescador tras su recuperación y se comprometieron a reforzar las medidas de seguridad en futuras faenas, como el uso obligatorio de chalecos salvavidas. Aunque ningún tripulante resultó herido, la embarcación artesanal quedó severamente dañada, lo que representa una pérdida significativa para trabajadores cuyos recursos son ya limitados.
En Tumbes, más de 4.000 pescadores artesanales enfrentan a diario un mar que, especialmente en temporadas de oleajes anómalos, se convierte en una amenaza constante.
Este incidente expone una realidad estructural: la precariedad en la que opera gran parte del sector pesquero artesanal. La rápida respuesta de la Marina evitó una tragedia, pero no resuelve el trasfondo del problema. La falta de protocolos formales, equipos de seguridad adecuados y apoyo estatal sostenido coloca a miles de pescadores en riesgo permanente. Cada rescate exitoso recuerda una deuda pendiente: garantizar condiciones mínimas de seguridad en una actividad vital para la economía local y nacional.