03 DICIEMBRE 2025.-
En una de las regiones más conflictivas del país, el presidente José Jerí proclamó este martes una “guerra” abierta contra el narcotráfico y el crimen organizado durante su visita a la base militar del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). El jefe de Estado llegó acompañado de ministros y altos mandos, como parte de su recorrido nacional, para supervisar las operaciones del Comando Especial del VRAEM, un territorio donde persisten remanentes terroristas y redes ligadas al tráfico de drogas.
Desde este punto estratégico, Jerí se dirigió sin rodeos a los militares desplegados, calificando a las organizaciones criminales como “enemigos” que buscan socavar al Estado mediante tácticas renovadas. El mandatario aseguró que su Gobierno actuará “de inmediato” y “con contundencia” ante cualquier amenaza articulada desde estas economías ilegales.
Afirmó también que su gestión implementará acciones que administraciones previas no ejecutaron, reconociendo que la criminalidad no siempre puede anticiparse, pero insistiendo en la necesidad de redoblar esfuerzos y cerrar brechas operativas. Su presencia en el VRAEM fue interpretada como un gesto político en un contexto de creciente inseguridad a nivel nacional.
Hacia el final, Jerí emitió un llamado directo a los militares: “ganar la guerra interna”, enfatizando su responsabilidad en recuperar el control territorial y restablecer la estabilidad.
El mensaje de Jerí intenta marcar un quiebre con la pasividad percibida en el pasado, pero su retórica bélica contrasta con la ausencia de reformas estructurales que permitan enfrentar al narcotráfico más allá del despliegue militar. Sin una estrategia integral —económica, social y de inteligencia— el anuncio corre el riesgo de quedarse en un recurso discursivo ante la presión ciudadana por seguridad.