12/02/26.-
El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, a través del Programa de Alimentación Escolar (PAE), inició la distribución de más de 16 mil toneladas de alimentos destinados a la atención de millones de estudiantes en instituciones educativas públicas del país. Esta entrega forma parte de las acciones previas al inicio del año escolar 2026 y busca asegurar el abastecimiento de productos necesarios para la preparación de desayunos, almuerzos y, en algunos casos, cenas para la población estudiantil.
De acuerdo con información oficial, el programa beneficiará a más de 4.1 millones de niñas, niños y adolescentes que estudian en 67 055 colegios públicos ubicados en distintas regiones de la costa, sierra y selva. Entre los alimentos distribuidos figuran productos de consumo básico como arroz fortificado, aceite vegetal, lentejas, fideos, frijoles, leche evaporada, azúcar rubia, arvejas partidas, conservas de pescado y pollo, así como productos nutritivos elaborados con granos andinos como cañihua, avena con kiwicha, harina de plátano, barras de cereal y galletas de quinua.
La titular del Midis, Lily Vásquez Dávila, señaló que garantizar la alimentación escolar es una prioridad para el gobierno, especialmente en el contexto del Buen Inicio del Año Escolar 2026. Según explicó, los alimentos entregados cuentan con certificaciones sanitarias emitidas por entidades como Dirección General de Salud Ambiental e Inocuidad Alimentaria, Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú y Instituto Nacional de Calidad, lo que garantiza el cumplimiento de estándares de calidad e inocuidad.
El proceso de distribución contempla etapas logísticas como la carga, estiba y traslado de los productos desde los almacenes de los proveedores hasta los centros educativos. Durante el transporte se aplican protocolos específicos para asegurar que los alimentos lleguen en condiciones adecuadas y sin daños. Una vez en los colegios, los productos son recibidos por los Comités de Alimentación Escolar, encargados de supervisar su almacenamiento y preparación.
Este programa contempla dos modalidades de atención: “Listos para el consumo”, que consiste en alimentos que pueden ingerirse directamente, y “Comida caliente”, que implica la preparación de menús nutritivos dentro de las instituciones educativas.
Desde una perspectiva crítica, la continuidad del programa de alimentación escolar representa una herramienta clave para combatir la desnutrición infantil y mejorar las condiciones de aprendizaje de los estudiantes, especialmente en zonas vulnerables. Sin embargo, especialistas en políticas públicas señalan que el desafío no se limita a la distribución de alimentos, sino también a garantizar transparencia en los procesos de contratación, control de calidad permanente y adecuada supervisión en cada etapa de la cadena logística.
En años anteriores, programas de alimentación escolar en el país han enfrentado cuestionamientos relacionados con problemas de distribución, productos en mal estado o deficiencias en la fiscalización. Por ello, la implementación de controles rigurosos y la participación activa de las comunidades educativas resultan fundamentales para asegurar que los recursos públicos realmente se traduzcan en una mejor nutrición para millones de estudiantes.
En ese contexto, el éxito del programa dependerá no solo de la cantidad de alimentos entregados, sino de la eficiencia con la que el sistema garantice su correcta llegada y aprovechamiento en cada escuela del territorio nacional.