02/03/26.-
Una fuga de gas registrada el 1 de marzo en el distrito de Megantoni, Cusco, activó medidas extraordinarias en el sector energético. A través de un comunicado, Cálidda informó que el Ministerio de Energía y Minas declaró el Estado de Emergencia hasta el 14 de marzo para facilitar que la empresa Transportadora de Gas del Perú ejecute con celeridad los trabajos técnicos destinados a restablecer el suministro afectado.
Mediante la Resolución Directoral N° 020-2026-MINEM/DGH, el Minem dispuso un esquema de racionamiento en el despacho de gas natural. La prioridad será para usuarios residenciales, comercios y el transporte público masivo que opera exclusivamente con gas natural vehicular. En contraste, la medida excluye a vehículos livianos como taxis, coasters, mototaxis y unidades de carga, lo que podría generar complicaciones en el abastecimiento en Lima y Callao, donde el GNV es ampliamente utilizado como alternativa económica frente a otros combustibles.
Cálidda precisó que la contingencia no está vinculada a sus operaciones, pero aseguró que mantendrá coordinación permanente con TGP y las autoridades para reducir el impacto. Además, instó a los usuarios a realizar un consumo responsable mientras se ejecutan los trabajos de reparación.
En paralelo, la empresa indicó que mantiene comunicación directa con estaciones de GNV, clientes industriales y generadoras eléctricas para administrar el suministro bajo criterios de seguridad y continuidad de los servicios esenciales.
La emergencia expone la alta dependencia del sistema energético peruano respecto a la infraestructura de Camisea y su red de transporte. Un solo incidente ha sido suficiente para activar restricciones que afectan directamente a miles de conductores que migraron al GNV buscando ahorro y estabilidad.
Si bien la priorización del consumo residencial y del transporte público masivo responde a criterios sociales, la exclusión de taxis y pequeños transportistas podría impactar en la economía cotidiana y trasladar sobrecostos al usuario final. El episodio reabre el debate sobre la resiliencia del sistema, la diversificación de fuentes y la necesidad de planes de contingencia más robustos que minimicen el impacto en regiones altamente dependientes del gas natural.