05/03/26.-
Con apenas dos meses de vida y un peso cercano a los 100 gramos, el mono fraile conocido como “Punch” inicia una nueva etapa tras haber sido rescatado de una vivienda donde era mantenido de manera ilegal. El pequeño primate fue presentado públicamente el 3 de marzo por la Municipalidad Metropolitana de Lima, luego de ser recuperado de un inmueble ubicado en la zona norte de la capital. Desde entonces permanece bajo observación especializada y recibe alimentación con fórmula especial para garantizar su supervivencia.
De acuerdo con información oficial, el animal fue extraído de su hábitat natural en la Amazonía para ser convertido en mascota, una práctica prohibida por la legislación peruana y que representa una grave amenaza para la conservación de la fauna silvestre. Debido a su corta edad y fragilidad, el monito requiere estrictos controles de temperatura, nutrición y vigilancia veterinaria para evitar complicaciones durante su desarrollo.
El operativo de rescate estuvo a cargo del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), que asumió inicialmente su custodia. Posteriormente, fue trasladado al Servicio de Parques de Lima (Serpar), donde especialistas monitorean su evolución y registran diariamente cualquier cambio en su estado de salud.
El nombre “Punch” hace referencia a un caso viral ocurrido en Japón, en el que una cría de macaco buscaba consuelo abrazando un muñeco tras ser rechazada por su madre. En una escena similar, el pequeño mono peruano se aferra a un peluche que cumple una función de apoyo emocional mientras se adapta a su nuevo entorno. Por ahora, su eventual reintegración a la vida silvestre sigue siendo incierta.
Actualmente, el animal puede ser visitado en el minizoológico del parque zonal Huáscar, en Villa El Salvador, donde se ha acondicionado un espacio que intenta recrear su entorno natural. En este recinto también viven más de 120 animales rescatados del tráfico ilegal, entre aves, reptiles y mamíferos, todos bajo cuidado permanente.
Este caso vuelve a poner en evidencia la persistencia del tráfico de fauna silvestre en el país, una actividad que continúa alimentándose de la demanda de mascotas exóticas. Aunque los rescates representan un avance en la protección de especies, especialistas advierten que la verdadera solución pasa por fortalecer los controles, sancionar con mayor rigor a los responsables y generar mayor conciencia ciudadana sobre el daño que implica sacar animales de su ecosistema natural.