14/02/26.-
Una niña de 9 años fue internada de urgencia en el Instituto Nacional de Salud del Niño, en Breña, luego de ingerir más de 20 imanes de alta potencia sin que su entorno familiar lo advirtiera. La menor llegó al establecimiento con intensos dolores abdominales, ocasionados por la atracción y unión de los objetos metálicos dentro de su organismo, una situación que puso en serio riesgo su vida.
Según relató la madre a un medio televisivo, la menor habría consumido los imanes durante varios días sin manifestar molestias evidentes. Cuando comenzaron los dolores estomacales, la familia asumió que se trataba de gases, lo que retrasó la atención médica. Esta demora evidencia cómo los síntomas iniciales pueden pasar desapercibidos y agravar el cuadro clínico.
Los exámenes revelaron que la niña ingirió progresivamente piezas de un juguete con imanes pequeños y apilables, motivada por un contenido visto en internet que sugería retirarlos con una moneda. Las radiografías mostraron dos grupos de imanes unidos en forma de “V”, lo que provocó perforaciones internas. En una primera intervención, los médicos lograron extraer 12 piezas mediante endoscopia; sin embargo, al confirmarse que otros imanes habían avanzado fuera del estómago, fue necesaria una cirugía para retirar los restantes.
Los especialistas explicaron que los imanes, fabricados con neodimio —un metal con una fuerza de atracción varias veces superior a la común—, se separaron dentro del cuerpo, alojándose tanto en el estómago como en el intestino delgado. Aunque la menor se encuentra fuera de peligro, el caso expone una preocupante combinación de falta de supervisión, juguetes potencialmente peligrosos y desinformación difundida en redes.
El INSN informó que ya ha atendido 15 casos similares, lo que confirma que no se trata de un hecho aislado. Este tipo de incidentes plantea la urgencia de reforzar el control sobre juguetes con piezas imantadas y promover una mayor vigilancia parental frente a los contenidos digitales que consumen los menores, ya que una mala decisión, aparentemente inofensiva, puede derivar en consecuencias médicas graves.