02 DE AGOSTO 2025.- Un grupo de pescadores artesanales del Callao reemplazó su habitual jornada de pesca por una actividad inesperada: recolectar paquetes flotantes que llegaron a la costa después de que varios contenedores cayeran al mar desde un buque mercante. Muchos lograron llevarse cajas cerradas que fueron arrastradas por las olas hasta la orilla.
El hecho ocurrió el viernes 1 de agosto, cuando alrededor de 50 contenedores del buque taiwanés Ever Lunar se soltaron mientras la nave estaba anclada en la bahía del Callao. El incidente no causó heridos, pero llevó al cierre temporal del puerto y movilizó tanto a autoridades como a ciudadanos. Varios pescadores se lanzaron en pequeñas embarcaciones para recoger lo que encontraban flotando, mientras otros lo hacían desde la orilla.
El accidente sucedió a unas 3,9 millas náuticas al noroeste de la isla San Lorenzo. Tras el cierre y posterior reapertura del puerto, pequeñas embarcaciones partieron en busca de los contenedores. La marea acercó algunos bultos a la costa, facilitando su recogida.
Testigos relataron escenas inusuales: botes que en vez de traer redes con pescado, regresaban con cajas de cartón, muchas aún cerradas y con etiquetas. Algunos creían que se trataba de pedidos en línea, aunque no necesariamente de plataformas conocidas como Temu o AliExpress.
Uno de los pescadores afirmó sin rodeos ante la prensa: “Tienen seguro, no es robo, nos los llevamos a casa”, frase que se viralizó rápidamente. Otros optaron por no hablar, limitándose a recoger lo que encontraban.
El suceso generó opiniones divididas. Algunos aplaudieron la habilidad de los pescadores para aprovechar la situación, mientras otros cuestionaron la ética de apropiarse de los paquetes.
En redes sociales, las reacciones no se hicieron esperar. En TikTok, X y Facebook, los usuarios compartieron desde bromas hasta mensajes de sorpresa. Comentarios como “mis pedidos de Temu llegaron al Callao” y memes sobre el suceso inundaron internet.
Algunos defendieron a los pescadores, celebrando su “buena suerte”, mientras que otros abrieron el debate sobre si era correcto quedarse con lo que encontraron.
La Capitanía del Puerto informó que los contenedores pesan entre 15 y 20 toneladas, lo que hace compleja su recuperación. Se requerirán grúas y embarcaciones especializadas para reflotarlos. Por ahora, la prioridad es localizarlos, tanto los que flotan como los que se hundieron. Se están marcando con boyas para evitar accidentes marítimos.
Según declaraciones del capitán Amílcar Velásquez, no hay evidencia de carga peligrosa. La mayoría del contenido visible parece ser plástico, sin riesgo ambiental. Además, aclaró que los contenedores no interfieren con el canal de navegación, pero se han adoptado medidas adicionales por precaución.
El buque procedía de Panamá y atravesó el canal antes de llegar a Perú. Las primeras investigaciones apuntan a una posible falla en los sistemas de sujeción. Afortunadamente, no hubo heridos.

