02/01/26.-.
Pisco inició el Año Nuevo 2026 con una escena que trascendió lo festivo y se instaló de lleno en el debate político. En el sector de Leticia, un muñeco gigante que representaba a Keiko Fujimori fue incendiado en plena vía pública, apenas pasada la medianoche, ante la mirada de decenas de vecinos y visitantes. La figura, de más de diez metros de altura, se convirtió rápidamente en un símbolo viral del arranque del nuevo año.
Aunque la quema de muñecos forma parte de una tradición local asociada al cierre de ciclos y a la renovación de expectativas, en esta ocasión el ritual adquirió una carga política evidente. El acto se produjo en un contexto marcado por el inicio formal de la campaña electoral rumbo a las elecciones generales de 2026, lo que amplificó su impacto y lectura pública.
Desde horas antes, la estructura atrajo la atención del barrio. Familias completas acudieron a observar y registrar la figura, que destacaba por su tamaño y por la clara alusión a la lideresa de Fuerza Popular. Vestido con ropa naranja y una gran letra “K” en el pecho, el muñeco incluía detalles cuidadosamente elaborados, como rasgos faciales reconocibles, cabello negro lacio y una extensa cola de rata, que reforzaban el tono satírico de la representación. Su instalación incluso requirió el uso de una grúa, convirtiéndolo en uno de los muñecos más grandes vistos en la región durante estas celebraciones.
Las imágenes del incendio circularon rápidamente en redes sociales y provocaron opiniones contrapuestas. Para algunos usuarios, el acto reflejó una forma simbólica de protesta y descontento ciudadano; para otros, representó un exceso y un uso inapropiado de figuras políticas en celebraciones populares. Los organizadores, por su parte, sostuvieron que la intención no fue un ataque personal, sino una crítica general a la clase política y una manera de expresar el deseo de cambio al iniciar el año.
El episodio coincidió con el regreso de Keiko Fujimori al escenario electoral, tras la admisión oficial de su plancha presidencial para los comicios de 2026, integrada por Luis Galarreta y Miguel Torres como candidatos a las vicepresidencias. Será la cuarta vez que Fujimori busque la presidencia, en un panorama electoral fragmentado y con altos niveles de indecisión. Según la última encuesta de Ipsos, ningún aspirante supera el 10% de intención de voto, mientras el voto blanco, nulo y la indecisión concentran una proporción relevante.
A ello se suman las controversias judiciales que siguen rodeando a la lideresa fujimorista, especialmente tras el debate generado por el fallo del Tribunal Constitucional que anuló el caso Cócteles, cuestionado por el Ministerio Público y defendido como definitivo por su equipo legal.
La quema de figuras políticas en Pisco no es un hecho aislado. En el Año Nuevo 2024, un muñeco que representaba a la entonces presidenta Dina Boluarte fue incendiado en el mismo sector, con referencias explícitas a escándalos nacionales. Tras años de pausa por el terremoto que afectó la zona, la tradición fue retomada por jóvenes del barrio como una forma de expresión social, crítica política y catarsis colectiva.
Lo ocurrido en Pisco confirma que las manifestaciones simbólicas siguen funcionando como un termómetro del clima político y del malestar ciudadano. Más allá de la polémica, la quema del muñeco evidencia una desconfianza persistente hacia la clase política y anticipa una campaña electoral marcada por la polarización, la sátira y el rechazo expresado desde espacios no institucionales. El desafío para el sistema político será interpretar estas señales más allá del espectáculo y atender las demandas de fondo que las motivan.