23 abril 2025.- Tras la reciente fuga de un interno del penal de Lurigancho, el presidente del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Javier Llaque Moya, visitó el establecimiento penitenciario y aseguró que se trata de un incidente aislado que no volverá a ocurrir.
“Garantizamos a la ciudadanía que este tipo de eventos no se repetirá en este penal. Como señaló el ministro, la última fuga ocurrió en 2017. Han pasado ocho años sin un caso similar”, declaró ante los medios.
Llaque reconoció que este suceso evidencia una falla en los protocolos de seguridad. “Es probable que haya habido un error. Actualmente se está investigando, pero ya hemos implementado las medidas correctivas necesarias”, añadió. Por su parte, el viceministro de Justicia, Juan Alcántara Medrano, también acudió al lugar para supervisar las acciones y confirmó el inicio de las investigaciones necesarias para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades.
El escape tuvo lugar el lunes 21 de abril a las 19:30 horas, cuando el recluso John Kennedy Javier Sebastián, del pabellón 10, logró evadir los controles de seguridad durante el preencierro. Según el comunicado oficial del INPE, el interno escaló la malla de seguridad, atravesó el área conocida como “tierra de nadie” y superó el muro perimétrico, mientras gritaba frases religiosas como “¡Aleluya, Cristo vive!”. Vecinos de la zona captaron el suceso en video.
En respuesta inmediata, el INPE ordenó la destitución del director del penal de Lurigancho, así como el reemplazo del personal de seguridad involucrado en el incidente. Adicionalmente, se reforzaron las medidas de vigilancia tanto dentro como fuera del penal. La Oficina de Asuntos Internos inició una investigación para determinar las responsabilidades administrativas y disciplinarias.
Este episodio ha reabierto el debate sobre la modernización de los sistemas de vigilancia en los penales con mayor población del país, evidenciando deficiencias en los protocolos actuales.
Asimismo, Llaque destacó que desde 2017 no se había registrado una fuga en Lurigancho, a pesar del hacinamiento y la falta de personal de seguridad. Tras este incidente, se han activado medidas para fortalecer el control interno y asegurar la recaptura del prófugo, en coordinación con la Policía Nacional del Perú. Entre estas acciones, se reforzaron los torreones de vigilancia y se iniciaron investigaciones internas y penales para esclarecer los hechos.
Llaque también enfatizó que, de comprobarse la complicidad de algún trabajador penitenciario, el INPE procederá con su inmediata separación y aplicará las sanciones administrativas correspondientes.