11/03/26.-
La salida de Segundo Cecilio Acho Mego de la presidencia ejecutiva de EsSalud vuelve a evidenciar la fragilidad institucional que atraviesa el sistema de seguridad social en salud. Su renuncia se produce tras un año de gestión caracterizado por cuestionamientos públicos, problemas de abastecimiento de medicamentos y reclamos constantes de los asegurados por la deficiente atención en hospitales y centros médicos. El exfuncionario había asumido el cargo en marzo de 2025 mediante la Resolución Suprema 003-2025-TR, durante la actual administración gubernamental.
La dimisión ocurre en un contexto particularmente delicado para el sistema sanitario. A la crisis administrativa se suma un severo desabastecimiento de insulina en diversas regiones del país. Según una investigación periodística publicada por Perú21, al menos 20 mil pacientes con diabetes se encuentran en riesgo debido a la falta de este medicamento esencial para su tratamiento diario. La escasez en hospitales públicos y farmacias institucionales ha obligado a muchos usuarios a suspender temporalmente sus terapias o recurrir al sector privado, donde los precios resultan considerablemente más elevados.
La situación se agrava por cuestionamientos sobre la calidad de los medicamentos disponibles. Especialistas en salud y asociaciones de pacientes han expresado preocupación respecto a la insulina NPH que viene siendo distribuida por el Ministerio de Salud. De acuerdo con estos sectores, existen dudas sobre si este producto cumple con los estándares de eficacia requeridos para garantizar un adecuado control de la enfermedad, lo que podría comprometer la seguridad de miles de pacientes.
Diversos análisis advierten que, si no se implementan cambios estructurales en la administración de EsSalud, la institución podría enfrentar en los próximos años un escenario de insolvencia financiera. Informes recientes sostienen que el problema no radica necesariamente en la falta de recursos, sino en una gestión considerada ineficiente, donde los gastos operativos y de personal continúan incrementándose sin una mejora proporcional en la calidad del servicio.
En paralelo, la crisis del sector Salud también alcanza al propio Ministerio de Salud. La jefa del gabinete ministerial confirmó que el titular del sector ha presentado su carta de renuncia, aunque esta todavía no ha sido formalmente elevada al despacho presidencial ni aceptada por el Ejecutivo. Según explicó, el Gobierno evalúa cuidadosamente la situación debido al contexto de emergencia sanitaria y a la necesidad de evitar decisiones precipitadas que puedan afectar el funcionamiento del sistema de salud.
La renuncia de Acho Mego no parece ser un hecho aislado, sino un síntoma de una crisis más profunda dentro de la gestión del sistema público de salud en el país. La repetición de problemas como el desabastecimiento de medicamentos, la precariedad hospitalaria y la insatisfacción ciudadana evidencia fallas estructurales que trascienden a una sola administración.
La situación también plantea un desafío político para el Ejecutivo, que enfrenta presión por garantizar estabilidad en instituciones clave como EsSalud, especialmente cuando se trata de servicios que afectan directamente a millones de asegurados. Sin reformas claras en los mecanismos de compra de medicamentos, control del gasto y planificación sanitaria, el riesgo de que estas crisis se repitan seguirá latente.
En ese escenario, la principal preocupación no solo es quién asumirá la conducción de EsSalud, sino si el nuevo liderazgo será capaz de revertir una gestión que, para muchos especialistas, lleva años acumulando problemas sin soluciones de fondo.