04/07/26.-
El saldo fatal del accidente registrado en la carretera Panamericana Norte se elevó a siete víctimas mortales, luego de que uno de los heridos falleciera en el Hospital de Barranca debido a la gravedad de sus lesiones. La tragedia ocurrió en el kilómetro 179 de esta vía, en el sector Porvenir, distrito de Supe, provincia de Barranca, y vuelve a poner en evidencia la persistente crisis de seguridad vial que enfrenta el país.
Según la información disponible, el siniestro se produjo alrededor de las 6:00 p. m. del último viernes, cuando una miniván de transporte público que cubría la ruta Huacho-Barranca colisionó violentamente por alcance contra un tráiler. La unidad de carga transportaba aproximadamente 20 toneladas de nitrato de amonio y sacos de urea, lo que obligó a los equipos de emergencia a extremar las medidas de seguridad durante las labores de rescate ante el riesgo de una posible reacción química.
La violencia del impacto fue devastadora. El conductor de la miniván, Alberto Ipanaque Chávez, y seis pasajeros perdieron la vida. La carrocería del vehículo quedó prácticamente destruida y partida en dos, dejando a varias víctimas atrapadas entre los restos metálicos, situación que dificultó el trabajo de los bomberos y rescatistas.
El comandante del Cuerpo General de Bomberos de Barranca, Óscar Paredes, explicó que la recuperación de los cuerpos demandó varias horas debido al nivel de destrucción de la unidad. Paralelamente, las autoridades aislaron la zona como medida preventiva para evitar cualquier incidente relacionado con los fertilizantes transportados por el tráiler.
Entre las víctimas figura el juez Galileo Galilei Mendoza, quien fue evacuado inicialmente con signos vitales al Hospital de Barranca, pero falleció poco después a consecuencia de las severas lesiones sufridas. En tanto, el magistrado civil Abelardo Vidal Torres continúa hospitalizado en Huaral con pronóstico reservado.
La tragedia también enlutó a la comunidad educativa de Barranca tras confirmarse el fallecimiento de la docente Judit Aldave Carrión y de Dayana Hernández Mendoza, estudiante de Derecho de la Universidad Nacional de Barranca. La joven regresaba a su ciudad luego de cumplir funciones en el Ministerio Público de Huacho. La universidad, así como compañeros y allegados, expresaron su pesar mediante mensajes difundidos en redes sociales.
Desde las primeras horas del día, familiares de las víctimas permanecieron en los exteriores del Hospital de Barranca esperando la confirmación de identidades y mayores detalles sobre sus seres queridos. Posteriormente, los cuerpos fueron trasladados por efectivos de la División Policial de Carreteras hacia la morgue para las diligencias legales correspondientes.
Este nuevo accidente vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad en las carreteras peruanas. La combinación de vehículos de transporte público con unidades de carga pesada continúa representando un riesgo permanente, mientras persisten cuestionamientos sobre el control de velocidad, la fiscalización del transporte interprovincial, las condiciones mecánicas de las unidades y el estado de la infraestructura vial. Cada tragedia revela que las medidas preventivas siguen siendo insuficientes y que la respuesta del Estado continúa siendo mayoritariamente reactiva en lugar de preventiva.
Las cifras oficiales respaldan esta preocupación. El Ministerio de Salud informó que entre enero y mayo de 2026 el Servicio de Atención Móvil de Urgencia (SAMU) atendió 5.659 accidentes de tránsito en todo el país. Durante ese mismo periodo se recibieron 46.739 llamadas de emergencia y 1.583 personas lesionadas fueron trasladadas a establecimientos de salud para recibir atención especializada.
El reporte también señala que Lima Cercado, San Martín de Porres, San Juan de Lurigancho, Los Olivos y Villa El Salvador concentran la mayor cantidad de accidentes de tránsito en la capital. Asimismo, los traumatismos múltiples, lesiones por colisiones vehiculares y traumatismos intracraneales figuran entre las emergencias más frecuentes atendidas por el SAMU, reflejando el alto impacto que la siniestralidad vial continúa generando sobre la población y el sistema nacional de salud.