TURBA ARMADA INCENDIA MÁS DE 30 VIVIENDAS Y DEJA A DECENAS DE FAMILIAS SIN HOGAR EN PUCUSANA

03/02/26.-*

Una violenta incursión convirtió la madrugada en una escena de terror para los vecinos de la Asociación Vivienda Familiar Amor al Prójimo, en el distrito de Pucusana. Cerca de la medianoche, un grupo estimado entre 130 y 200 personas descendió de los cerros aledaños y atacó el asentamiento utilizando armas de fuego, piedras y combustible. En pocos minutos, más de 30 viviendas prefabricadas fueron reducidas a cenizas, dejando a decenas de familias sin hogar ni pertenencias.

Relatos de los afectados describen momentos de pánico absoluto. Los agresores no se limitaron a incendiar las casas, sino que sacaron colchones, muebles y herramientas a la vía pública para quemarlos frente a sus propietarios. Entre disparos y amenazas, los residentes intentaron evacuar a niños, adultos mayores y personas con discapacidad, mientras el fuego avanzaba sin control debido a la precariedad de las construcciones.

La reacción inicial de la Policía Nacional fue duramente cuestionada por los damnificados, quienes aseguran que los pedidos de auxilio no lograron frenar el ataque a tiempo. La situación obligó a los vecinos a romper cercos y paredes para huir de las balas y las llamas. En el caos, varios animales murieron calcinados y las herramientas de trabajo, sustento de muchas familias, quedaron destruidas.

Los vecinos denuncian que este hecho no es aislado. Desde hace al menos tres años, aseguran ser víctimas de extorsiones por parte de la persona que les vendió los terrenos, un conflicto que habría escalado hasta este intento violento de desalojo. Tras el ataque, la Policía activó el Plan Cerco y detuvo a 70 personas, entre ellas mujeres y menores de edad, además de incautar armas de fuego. Según la PNP, detrás del ataque estaría una red dedicada a la usurpación de terrenos, integrada por sujetos con antecedentes penales.

Mientras avanzan las investigaciones, las familias permanecen entre escombros, sin servicios básicos y con el temor latente de nuevos ataques. El caso expone una vez más la fragilidad del Estado frente a las mafias de terrenos y la urgencia de respuestas efectivas para proteger a poblaciones vulnerables que hoy lo han perdido todo.