ALCALDE DISPARA CONTRA PLAN DE SEGURIDAD DEL GOBIERNO Y MIRA A BUKELE COMO EJEMPLO

12/02/26.-

El alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, expresó su desacuerdo con el proyecto del Plan de Seguridad Ciudadana que el Poder Ejecutivo alista para presentar en los próximos días. Tras revisar el contenido preliminar, la autoridad municipal consideró que la propuesta no responde a la magnitud del problema, al estar, según señaló, construida sobre lineamientos generales y sin un enfoque operativo claro para enfrentar la actual ola de criminalidad.

Reggiardo advirtió que el contexto de inseguridad demanda liderazgo político firme y decisiones concretas. En esa línea, citó como referencia la estrategia aplicada en El Salvador bajo el gobierno de Nayib Bukele, resaltando que allí se adoptaron medidas drásticas respaldadas por voluntad política, una respuesta que, afirmó, también reclama la ciudadanía peruana frente al avance del delito.

El burgomaestre sostuvo que el debate en el Pleno del Congreso será determinante para evaluar con mayor rigor el plan, identificar sus vacíos y plantear correcciones que se ajusten a la realidad que viven las calles del país. Asimismo, valoró positivamente la recolección de firmas para convocar a sesiones extraordinarias, calificando este mecanismo como una expresión legítima del funcionamiento democrático, aunque exhortó a que prime la responsabilidad en las decisiones que se adopten.

Respecto al escenario político, consideró pertinente la participación activa del presidente del Congreso, José Jerí, en la discusión, al tratarse de una figura clave del Estado. Para Reggiardo, la población espera señales claras de unidad y acciones efectivas, no solo propuestas técnicas sin impacto inmediato.

Desde un análisis crítico, la posición del alcalde refleja el creciente malestar frente a estrategias de seguridad que priorizan el discurso antes que la ejecución. Las demandas de mayor presupuesto, metas medibles y fortalecimiento real de la Policía Nacional y los serenazgos evidencian que el desafío no radica en la falta de planes, sino en la capacidad del Estado para implementarlos con decisión, recursos y coordinación efectiva.