12/02/26.-
La conductora y ex Miss Perú Laura Spoya sufrió un accidente de tránsito durante la madrugada del jueves 12 de febrero en el distrito de Surco, generando preocupación entre sus seguidores y el medio artístico. El hecho ocurrió alrededor de las 3:30 a.m. en la cuadra 10 de la avenida El Polo, cuando la camioneta que conducía perdió el control e impactó violentamente contra un muro, ocasionando severos daños materiales.
Tras el choque, se activaron las bolsas de aire y Spoya fue auxiliada por efectivos de la Policía Nacional y unidades del Cuerpo General de Bomberos, quienes coordinaron su traslado inmediato a una clínica local. Según el parte médico preliminar, la conductora presenta traumatismo múltiple y permanece bajo observación, aunque su estado ha sido reportado como estable. Fue sometida a una prueba de dosaje etílico, cuyo resultado aún no ha sido informado oficialmente. A los agentes, Spoya indicó que el accidente se habría producido tras quedarse dormida debido al cansancio laboral.
El entorno cercano de la presentadora confirmó, a través de redes sociales, que continúa consciente mientras se le realizan exámenes médicos para evaluar posibles lesiones, algunas de ellas vinculadas a la zona vertebral, según señalaron colaboradores del pódcast La Manada, evitando mayores precisiones. Figuras cercanas como Mario Irivarren y Gerardo Pe’ pidieron cautela ante la información no confirmada que circula en redes.
Desde México, Brian Rullan, exesposo de Spoya y padre de sus hijos, aseguró que la conductora se encuentra fuera de peligro y anunció que viajará al Perú para acompañarla.
Desde una mirada crítica, el accidente vuelve a poner sobre la mesa los riesgos asociados a las extensas jornadas laborales, la exposición constante y el desgaste físico que enfrentan figuras públicas del entretenimiento. Más allá del impacto mediático, el caso evidencia cómo el cansancio y la presión cotidiana pueden convertirse en factores determinantes en la seguridad vial, recordando que la prevención y el autocuidado siguen siendo una deuda pendiente, incluso —o sobre todo— en contextos de alta visibilidad pública.


