AS3S1N4N A MOTOTAXISTA EN PACHACÚTEC Y DEJAN NOTA EXTORSIVA

25/05/26.-

La violencia vinculada a las extorsiones volvió a golpear a Pachacútec. Un mototaxista fue asesinado a tiros en plena vía pública en un crimen que, según las primeras investigaciones policiales, estaría relacionado con el cobro de cupos ilegales a transportistas y comerciantes de la zona.

La víctima fue identificada como Yeison Antonio Ramírez Valera, de 30 años, quien se encontraba trabajando a bordo de su mototaxi cuando fue interceptado por sujetos armados. Los atacantes le dispararon varias veces y huyeron del lugar, dejando tras de sí una escena marcada por el miedo y la advertencia criminal.

Junto al cuerpo, las autoridades hallaron un manuscrito con amenazas dirigidas a conductores de mototaxis, combis, buses y propietarios de negocios de Pachacútec. En el mensaje, los delincuentes exigían a las víctimas ponerse en contacto mediante un número telefónico para coordinar pagos extorsivos, advirtiendo que los atentados continuarían contra quienes se negaran a colaborar.

El documento, además, estaba firmado con el nombre de una presunta organización criminal, lo que ahora es materia de investigación por parte de la Policía Nacional. Los agentes buscan determinar si realmente se trata de una banda organizada o de delincuentes que utilizan nombres criminales para sembrar terror y fortalecer sus amenazas.

Peritos de criminalística y efectivos policiales llegaron al lugar para realizar el levantamiento de evidencias y recoger testimonios de vecinos y compañeros de trabajo de la víctima. Las diligencias también apuntan a establecer si este asesinato guarda relación con otros ataques recientes contra transportistas registrados en Ventanilla y otros sectores del Callao.

El crimen vuelve a evidenciar el crecimiento de las extorsiones como una de las principales amenazas para quienes trabajan en el transporte informal y el pequeño comercio. En muchos sectores populares, las mafias han convertido el cobro de cupos en un sistema de control basado en el miedo, aprovechando la limitada presencia policial y la falta de protección efectiva para las víctimas.

Mientras las autoridades anuncian investigaciones y operativos, transportistas y comerciantes aseguran sentirse abandonados frente al avance de la criminalidad. La sensación de inseguridad aumenta en zonas donde salir a trabajar se ha convertido, para muchos, en una actividad de alto riesgo.