09/07/26.
La Policía Nacional del Perú investiga un violento asalto perpetrado la mañana de este jueves en Santiago de Surco, donde una organización criminal interceptó un vehículo que transportaba un cargamento de oro con destino al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. El ataque, ejecutado con armas de largo alcance, dejó un conductor herido de bala, un copiloto secuestrado y el robo del valioso mineral.
El hecho ocurrió alrededor de las seis de la mañana en la vía auxiliar de la avenida El Derby. Según las primeras investigaciones, entre cuatro y cinco delincuentes encapuchados descendieron de una camioneta y abrieron fuego contra el vehículo que trasladaba el oro. En la escena, los peritos de Criminalística hallaron cerca de 24 casquillos de bala, evidencia que confirma la violencia y el grado de planificación del ataque.
Durante la emboscada, los criminales se apoderaron de una mochila que contenía el cargamento de oro y secuestraron al copiloto, conocido con el alias de «Urbano», cuyo paradero continúa siendo desconocido. El conductor, César Espinosa, de 46 años, sobrevivió al ataque pese a recibir impactos de bala y brindó su testimonio a los investigadores.
De acuerdo con su declaración, la carga había sido recogida previamente en la avenida Del Polo y era trasladada hacia una empresa ubicada dentro del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Ahora, la Policía busca determinar cómo la organización criminal obtuvo información tan precisa sobre la ruta, el horario y las características del traslado, lo que hace presumir la existencia de una filtración de información o un seguimiento previo.
Las diligencias obligaron al cierre temporal de la vía auxiliar de la avenida El Derby, desde el ingreso al Jockey Plaza, mientras especialistas de Criminalística realizaban el levantamiento de evidencias y la reconstrucción de los hechos.
El caso recuerda un asalto de características similares ocurrido meses atrás en la Costa Verde, donde también fue robado un cargamento de oro. En aquella oportunidad, la ausencia de una denuncia formal generó sospechas sobre el origen del mineral y abrió la posibilidad de que se tratara de una operación vinculada a la minería ilegal.
Otro aspecto que llama la atención en este nuevo caso es el sistema de transporte utilizado. Según la información preliminar, el oro era trasladado únicamente en una mochila, sin un vehículo blindado ni un esquema de seguridad especializado, pese al alto valor económico de la carga.
El asalto evidencia el creciente nivel de organización y capacidad operativa de las bandas criminales dedicadas al robo de minerales de alto valor. La precisión con la que actuaron los delincuentes hace difícil pensar en un hecho fortuito y fortalece la hipótesis de que existió información privilegiada sobre el recorrido del vehículo. Asimismo, el transporte de un cargamento de oro sin medidas de seguridad adecuadas plantea serios cuestionamientos sobre los protocolos empleados por las empresas responsables. Más allá del impacto económico, este caso vuelve a poner en debate la expansión del crimen organizado y la necesidad de reforzar los mecanismos de inteligencia policial para prevenir ataques cada vez más violentos y sofisticados.