CACAO PERUANO SUMA CUATRO NUEVAS VARIEDADES

09/07/26.-

Antes que nada, un equipo de investigadores peruanos logró un importante avance para la ciencia y la agricultura al identificar cuatro nuevos grupos genéticos de cacao nativo, un hallazgo que refuerza el papel del Perú como uno de los principales centros de diversidad de este cultivo en el mundo. La investigación fue impulsada por la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza de Amazonas, a través del Instituto de Investigación para el Desarrollo Sustentable de Ceja de Selva, y sus resultados fueron publicados en la revista científica Plos One.

El estudio permitió ampliar el mapa genético del cacao peruano, abriendo nuevas posibilidades para desarrollar variedades con mejores características, como mayor productividad, mejor calidad del grano y una resistencia más eficiente frente a enfermedades que afectan a los cultivos.

Para alcanzar estos resultados, los especialistas analizaron el ADN de 390 árboles de cacao procedentes de las regiones de Amazonas, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Madre de Dios, Piura, San Martín y Ucayali. Mediante herramientas de genética molecular de alta precisión lograron identificar cuatro nuevos grupos genéticos, bautizados como Awajún, Porcelana, Chuncho 1 y Chuncho 2.

La investigación también confirmó que cada región conserva una identidad genética propia, lo que fortalece el reconocimiento del Perú como un reservorio estratégico de diversidad genética del cacao. Además, se determinó que la variedad comercial CCN-51, ampliamente cultivada en distintos países, posee un 45 % de ascendencia genética proveniente del grupo Awajún, evidenciando la influencia del germoplasma peruano en programas internacionales de mejoramiento genético.

Los investigadores sostienen que estos resultados fortalecerán los bancos de germoplasma, facilitarán la creación de nuevas variedades de cacao fino de aroma y contribuirán a mejorar la competitividad del sector cacaotero, beneficiando tanto a la comunidad científica como a miles de productores.

El descubrimiento representa uno de los avances científicos más relevantes para la agricultura peruana en los últimos años, ya que confirma el enorme patrimonio genético que alberga el país. Sin embargo, este potencial solo tendrá un impacto real si viene acompañado de políticas públicas que protejan los recursos genéticos, impulsen la investigación y garanticen que los pequeños productores accedan a los beneficios de estas innovaciones. De lo contrario, el hallazgo podría quedarse únicamente en el ámbito académico, mientras otros mercados aprovechan el valor estratégico de la biodiversidad peruana.