AUTO SE INCENDIA EN AV. UNIVERSITARIA: ESCASEZ DE GNV HABRÍA OBLIGADO A USAR GLP

04/03/26.-

En el cruce de las avenidas Venezuela y Universitaria en el Cercado de Lima un automóvil terminó envuelto en llamas después de que su conductor lo abasteciera con gas licuado de petróleo (GLP) a pesar de que ese vehículo estaba diseñado para funcionar con gas natural vehicular (GNV), una decisión que, según testigos y primeras indagaciones, estaría relacionada con la escasez de este último combustible en la capital peruana.

El hecho expone no solo un siniestro aislado, sino la tensión que atraviesan miles de conductores y transportistas en Lima y Callao. Desde que una fuga y deflagración en el ducto del gas natural de Camisea, en Cusco, provocó la declaratoria de emergencia y la restricción en la venta de GNV para vehículos particulares y taxis, muchos han buscado alternativas para mantener sus unidades operativas.

Los expertos han advertido que el GLP y el GNV son combustibles técnicamente distintos: sus sistemas de almacenamiento y presión no son intercambiables sin una conversión especializada. El ajuste mencionado incluye válvulas y regulación de presión, pues el gas natural opera a cerca de 200 bares mientras que el GLP lo hace a alrededor de 20 bares. Sin una adecuación adecuada, el uso de GLP en un sistema de GNV puede generar fallas, fugas o incluso incendios como el ocurrido.

Más allá del choque técnico, la situación refleja fallos en la gestión de la crisis energética. La rápida transición de cientos de miles de vehículos hacia combustibles alternativos sin las debidas garantías de seguridad genera un escenario de riesgo para la integridad de los ocupantes y de terceros. La escasez de GNV y el aumento correlativo en el precio del GLP y otros combustibles líquidos refuerzan la presión económica sobre conductores que ya enfrentan mayores costos operativos.

Este siniestro debería impulsar un debate más amplio sobre la respuesta institucional ante emergencias de suministro energético, la transparencia de los mecanismos de priorización del gas y la necesidad de protocolos claros que eviten improvisaciones peligrosas. La vida y la seguridad vial no pueden depender de soluciones provisionales que, como se evidenció hoy, pueden terminar en tragedia.