06/07/26.-
Jorge Alfonso Marticorena Mendoza asumió oficialmente el cargo de ministro de Educación tras jurar este lunes 6 de julio en una ceremonia realizada en Palacio de Gobierno y encabezada por el presidente José María Balcázar. Su nombramiento marca el único cambio dentro del gabinete ministerial liderado por Luis Arroyo y se produce en una fecha simbólica para el sector: la conmemoración del Día del Maestro.
El nuevo titular del Ministerio de Educación llega al Ejecutivo luego de desempeñarse como congresista por la región Ica durante el periodo parlamentario 2021-2026. Ingresó al Legislativo con la bancada de Perú Libre, aunque posteriormente pasó a integrar las filas de Alianza para el Progreso (APP). De profesión odontólogo, permanecerá al frente del Minedu hasta el cambio de gobierno previsto para el 28 de julio.
La ceremonia protocolar se realizó alrededor del mediodía en Palacio de Gobierno con la presencia de los integrantes del Consejo de Ministros. Marticorena reemplaza a María Esther Cuadros, quien presentó su renuncia irrevocable el pasado 2 de julio, poniendo fin a una gestión que se extendió por poco más de tres meses desde su incorporación al gabinete el 17 de marzo.
La salida de Cuadros estuvo estrechamente vinculada a la crisis política originada por las decisiones adoptadas en torno a la conducción de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu), un conflicto que volvió a evidenciar las tensiones entre el ámbito político y la autonomía de las instituciones educativas del país.
En su carta de renuncia, la exministra agradeció la confianza recibida para ejercer el cargo y aseguró haber desempeñado sus funciones con integridad, compromiso y respeto por el interés público. Asimismo, expresó su reconocimiento a los trabajadores del Ministerio de Educación y a los docentes peruanos, resaltando el papel fundamental que cumplen en la formación académica y humana de millones de estudiantes.
La llegada de Marticorena al Minedu ocurre en un escenario de transición gubernamental, por lo que su margen de acción será limitado. Más que impulsar reformas de fondo, su gestión estará enfocada en garantizar la continuidad administrativa del sector y asegurar una transferencia ordenada al próximo gobierno.
El relevo en el Ministerio de Educación refleja una vez más la inestabilidad política que ha caracterizado los últimos meses de la administración. Aunque el cambio ocurre en vísperas del término del mandato presidencial, la designación de un nuevo ministro genera interrogantes sobre la utilidad de realizar modificaciones en un sector estratégico cuando el tiempo para implementar políticas públicas es prácticamente inexistente.
Además, el hecho de que la salida de la anterior ministra estuviera relacionada con la controversia en torno a la Sunedu confirma que la educación superior continúa siendo uno de los escenarios de mayor confrontación política en el país. La prioridad del nuevo titular no debería limitarse a administrar la transición, sino también a preservar la institucionalidad del sistema educativo y evitar que las disputas políticas sigan afectando decisiones técnicas que impactan directamente en la calidad de la educación peruana.