04/07/26.-
El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) dio inicio a la Copa Mundial Penitenciaria 2026 en el Establecimiento Penitenciario del Callao, certamen deportivo denominado «Un encuentro deportivo por la convivencia y la resocialización», cuyo propósito es fomentar la disciplina, el trabajo en equipo y la reinserción social de las personas privadas de libertad a través de la práctica del fútbol.
La competencia fue organizada por la administración del penal en coordinación con el Área de Tratamiento y el Centro de Educación Básica Alternativa (CEBA) «Alfonso Ugarte». En esta edición participan 12 equipos conformados por internos de los seis pabellones del establecimiento, quienes representan a distintas selecciones inspiradas en la Copa Mundial de Fútbol 2026.
El acto inaugural contó con la participación del presidente del Club Cantolao, Dante Mandriotti, encargado del play de honor. También asistieron los exfutbolistas José Luis «Puma» Carranza, Juan Carlos Cabanillas, José Hernández y Andrés «Balán» Gonzales, además del exárbitro Héctor Lozano, quienes respaldaron la iniciativa orientada a promover valores mediante el deporte.
Durante la ceremonia, el director del penal, Próspero Rosario Cerna, destacó que el deporte puede convertirse en una herramienta efectiva para fortalecer la disciplina, el respeto y la convivencia entre los internos, contribuyendo a su proceso de resocialización. Asimismo, exhortó a los participantes a competir con responsabilidad, promoviendo el juego limpio y el respeto mutuo.
En la jornada inaugural, el equipo de Uruguay venció por 1-0 a Japón. Luego se disputaron los encuentros entre Alemania y Croacia, así como Colombia frente a Inglaterra, en partidos desarrollados bajo un ambiente de entusiasmo y orden. El equipo campeón recibirá una réplica del trofeo de la Copa Mundial, mientras que también se reconocerá al máximo goleador y al arquero menos batido del torneo.
La realización de este campeonato refleja la apuesta del sistema penitenciario por incorporar actividades deportivas como parte de los programas de tratamiento y rehabilitación. No obstante, el verdadero impacto de estas iniciativas dependerá de que formen parte de una política integral de reinserción que incluya educación, capacitación laboral, atención psicológica y seguimiento posterior a la excarcelación. El deporte puede fortalecer valores y habilidades sociales, pero por sí solo no garantiza la reducción de la reincidencia si no está acompañado de oportunidades reales para la reintegración de los internos a la sociedad.