24/06/26.-
Cuando se produce un incendio, las llamas no siempre representan la principal amenaza. Especialistas en seguridad eléctrica advierten que una gran cantidad de víctimas pierde la vida por la inhalación de gases tóxicos y la falta de visibilidad ocasionada por el humo, factores que dificultan la evacuación en los primeros minutos de la emergencia. En este escenario, los cables libres de halógenos comienzan a posicionarse como una herramienta fundamental para reducir riesgos dentro de las edificaciones.
Según Christian Porras, especialista de producto de Conectores Eléctricos CELSA, los conductores convencionales fabricados con PVC contienen cloro, un elemento que al arder libera ácido clorhídrico, un gas altamente nocivo para las vías respiratorias y con capacidad corrosiva. A ello se suma la emisión de humo denso y oscuro que limita la visibilidad y complica tanto la salida de los ocupantes como las labores de los equipos de rescate.
Ante esta problemática, los cables libres de halógenos han sido desarrollados para disminuir el impacto de los incendios. Al no contener elementos como cloro, bromo, flúor o yodo, estos conductores reducen considerablemente la emisión de gases tóxicos y la generación de humo, permitiendo mantener visibles las rutas de evacuación durante más tiempo. Esta ventaja podría representar minutos decisivos para salvar vidas en una situación de emergencia.
La legislación peruana ya contempla la obligatoriedad de este tipo de conductores en espacios de alta concurrencia, entre ellos hospitales, colegios, centros comerciales, hoteles, terminales de transporte y oficinas. Sin embargo, la existencia de la norma no garantiza necesariamente su cumplimiento. Diversos incendios ocurridos en el país han evidenciado fallas en la supervisión y en la implementación de medidas preventivas, dejando en evidencia que muchas edificaciones aún priorizan la reducción de costos por encima de la seguridad.
El problema también alcanza al mercado informal. La comercialización de productos eléctricos sin certificación continúa siendo una amenaza para la seguridad pública, especialmente en proyectos donde se privilegia el menor precio sobre la calidad del material. Expertos recomiendan adquirir estos productos únicamente en distribuidores autorizados y exigir la documentación técnica correspondiente.
Además de proteger a las personas, estos cables contribuyen a preservar equipos electrónicos, sistemas informáticos y maquinaria industrial, evitando pérdidas económicas significativas derivadas de la corrosión provocada por los gases tóxicos. Asimismo, representan una alternativa más amigable con el medio ambiente al disminuir la liberación de sustancias contaminantes.
La discusión sobre la seguridad en las edificaciones suele aparecer únicamente después de una tragedia. Mientras las normas existen, la fiscalización y la cultura de prevención siguen siendo débiles. La implementación de cables libres de halógenos no debería considerarse un gasto adicional, sino una inversión orientada a proteger vidas y reducir las consecuencias de un eventual incendio.
El desafío para las autoridades no solo pasa por exigir el cumplimiento de la normativa, sino también por combatir la informalidad y fortalecer las inspecciones técnicas. En un país donde numerosos establecimientos operan con instalaciones eléctricas deficientes, la seguridad continúa dependiendo, en muchos casos, del presupuesto disponible y no de la responsabilidad con los ciudadanos. La prevención, más que una obligación legal, debería convertirse en una prioridad permanente para el sector de la construcción y los propietarios de edificaciones.