MUERE ORIENTADORA DE LA ATU TRAS ATROPELLO DE BUS DEL CORREDOR AZUL

24/06/26.-

Una nueva tragedia enluta al sistema de transporte de Lima. Ana Castro Garay, trabajadora de la Autoridad de Transporte Urbano (ATU), falleció luego de ser atropellada por una unidad del Corredor Azul mientras realizaba labores de orientación vehicular en la intersección de las avenidas Garcilaso de la Vega y Uruguay, en el Cercado de Lima.

De acuerdo con las primeras investigaciones, el accidente ocurrió alrededor de las 10:40 de la mañana, cuando la trabajadora habría retirado un cono de seguridad para permitir el desplazamiento de un bus del Corredor Azul. Sin embargo, por causas que aún son materia de investigación, el vehículo habría efectuado una maniobra de retroceso que terminó impactando a la orientadora, quien cayó a la vía y fue arrollada por la unidad.

Testigos del hecho señalaron que una movilización en la zona dificultaba el tránsito vehicular y habría generado complicaciones en la circulación del bus. Según versiones recogidas en el lugar, la unidad retrocedió ante la imposibilidad de avanzar, provocando el fatal desenlace.

El conductor del vehículo fue intervenido por la Policía Nacional y trasladado a la comisaría de Alfonso Ugarte para las diligencias correspondientes. Asimismo, las autoridades dispusieron el cierre temporal de la avenida mientras se realizaban las pericias y se esperaba la llegada del Ministerio Público.

La ATU confirmó que la víctima se desempeñaba como Controladora Operacional de Vía y expresó sus condolencias a los familiares, indicando que se brindará el apoyo correspondiente.

La muerte de una trabajadora de la ATU vuelve a poner en debate las condiciones de seguridad bajo las que operan los sistemas de transporte en Lima. El hecho no solo expone posibles fallas humanas, sino también la ausencia de protocolos más estrictos para proteger al personal que trabaja en plena vía pública.

La congestión vehicular, las manifestaciones y la presión operativa generan escenarios de alto riesgo que muchas veces no cuentan con suficientes medidas preventivas. El caso también abre interrogantes sobre la capacitación de conductores, los procedimientos de maniobra y la supervisión de las operaciones en corredores de transporte masivo.

Más allá de determinar responsabilidades individuales, esta tragedia evidencia la necesidad de revisar los protocolos de seguridad laboral y de tránsito para evitar que quienes regulan el transporte terminen convirtiéndose en nuevas víctimas del sistema que intentan ordenar.