CALLAO: VIVIENDAS INSEGURAS Y LA RESPONSABILIDAD MUNICIPAL
Escribe: Julia Schabauer
Una frase que quedó por siempre grabada en mi memoria fue la que pronunció mi profesor de Geología cuando era estudiante de Arqueología en la UNMSM. Frente a los variados fenómenos naturales en el planeta aseveró: «No existe un lugar absolutamente seguro en el mundo». Tema muy cierto y empíricamente comprobable. Entonces la pregunta es…¿ Qué hacer ?
La seguridad en las edificaciones ha sido una preocupación desde épocas ancestrales en el Perú. Evidencia de ello es el uso de las shicras, redes tejidas a mano con fibras vegetales en forma de bolsas para contener piedras de diferentes tamaños que se colocaban en los cimientos y rellenos de las grandes edificaciones piramidales en la costa norcentral y central del Perú desde hace 5,000 años, desde Caral hasta el Callao (Huaca Rosada en Ventanilla).
Funcionaban como aisladores sísmicos disipando la energía de los movimientos telúricos evitando que las estructuras colapsen. Actuaban como un sistema modular flexible ya que las piedras sueltas en su interior se movían y acomodaban durante los sismos. Las shicras absorbían, dispersaban y amortiguaban la energía evitando que las vibraciones quebraran las estructuras y previniendo el colapso de la edificación. Lo mismo que pretende la tecnología antisísmica actual.
Como sabemos, durante el virreinato, el desconocimiento de fenómenos naturales como los sismos, conllevó a grandes errores en las construcciones ocasionando la muerte de miles de personas a razón de los numerosos terremotos producidos en esta etapa histórica. Así, el adobe fue reemplazado por la quincha y finalmente , ésta por material noble. Sin embargo, no es cuestión sólo de materiales sino también de una tecnología de construcción adecuada a la realidad sísmica del lugar.
Hoy en día, debido al enorme crecimiento de las ciudades tenemos una normativa para todo tipo de construcciones contemplada en el Reglamento Nacional de Edificaciones . Así, las MUNICIPALIDADES son las responsables de aprobar, autorizar y supervisar los proyectos de edificaciones. Su rol es garantizar que los planos y las construcciones no sólo cumplan con el RNE sino también con los parámetros urbanísticos de cada distrito y las normas de seguridad. Las municipalidades pueden paralizar las construcciones clandestinas o que violen los parámetros técnicos y de seguridad, aplicando las multas correspondientes.
Los acontecimientos recientes en Venezuela nos deben hacer reflexionar a los peruanos, especialmente a los pobladores del Callao. El ingeniero Darwin La Torre advierte que en el Perú la normativa de diseño resistentes a sismos sólo se aplican al 30 % de las edificaciones formales…de terror realmente. En el Callao la situación es particularmente peligrosa debido a la proliferación de viviendas informales, nada menos que un 70 %, porcentaje muy similar a Lima.
La madre de esta proliferación de viviendas informales es el negocio del tráfico de terrenos. Se invaden predios estatales y/o particulares que luego son vendidos con documentación falsa a personas de bajos recursos que recurren a la autoconstrucción para edificar sus viviendas. Estos terrenos, por lo general, están en zonas de alto riesgo de desastres. Las mafias suelen lotizar terrenos inseguros como laderas de cerros, cauces de ríos o zonas propensas a huaicos. Por lo tanto, las viviendas allí construidas son altamente vulnerables.
Otro factor de riesgo en el Callao son las numerosas casonas muy antiguas hechas de adobe y quincha en mal estado de conservación. Algunas en estado irrecuperable pero que no se pueden demoler debido a la ley de conservación del patrimonio, tema que ya es tiempo de ajustar a nuestra realidad por cierto, No todo lo antiguo se puede o debe conservar…hay criterios…esto será tema para potro blog, en todo caso.
Sin embargo, a la problemática anterior hay que añadirle una situación igualmente compleja: la falta de una oferta de viviendas formales al alcance de las mayorías. Además, en el Callao es escaso el terreno urbano. Por tanto, esto alimenta también el negocio del tráfico de terrenos. Según la Asociación de Empresas Inmobiliarias, el 93 % de las viviendas urbanas del país provienen del mercado informal. Perú es el segundo país con mayor número de viviendas informales luego de Cuba…terrible realmente.
Lamentablemente, a lo anterior hay que añadir la relación delincuencial entre autoridades y traficantes de terrenos que no tienen el menor remordimiento en exponer al peligro a sus ciudadanos. Los casos en el Callao son bastante conocidos. Por lo tanto, hago un llamado a las nuevas autoridades a poner un alto a esto. Los regidores deben estar vigilantes de este problema e igualmente, las autoridades deben ser absolutamente transparentes con la entrega de licencias e incorruptibles con las exigencias de las normativas de seguridad en las construcciones. Con la vida de los chalacos no se juega.
Que no se olvide que los chalacos habitamos en una zona altamente sísmica. Un gran sismo puede ocurrir en cualquier momento. Nuestra seguridad empieza por nosotros mismos.