18/02/26.-
Kyara Villanella, hija de la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, expresó públicamente su desacuerdo con las recientes declaraciones de su madre sobre el aborto en casos de violación sexual. A través de sus redes sociales, la joven marcó distancia y sostuvo que, de encontrarse en una situación similar, optaría por interrumpir el embarazo, incluso si la víctima fuera una menor de edad.
Villanella subrayó que, a sus 18 años, cuenta con autonomía para tomar decisiones y que su opinión no coincide con la de su madre. En ese sentido, remarcó que el vínculo familiar no implica una coincidencia automática de posturas, especialmente en un tema tan sensible como los derechos reproductivos. Su pronunciamiento se dio mediante una historia en Instagram, donde cuestionó de forma directa la posición expresada por la excandidata presidencial.
La controversia se encendió días antes, cuando Keiko Fujimori, en una entrevista para el programa Enfrentados, reiteró su postura contraria al aborto por violación. En dicha intervención, afirmó que, incluso si una agresión sexual afectara a sus hijas, les pediría continuar con el embarazo. Fujimori precisó que solo respalda el aborto terapéutico cuando la vida de la gestante corre peligro.
Más allá del ámbito familiar, este debate refleja una línea política sostenida por Fuerza Popular y sectores conservadores aliados. En el Congreso de la República, durante 2024, legisladores vinculados a estas corrientes bloquearon iniciativas orientadas a despenalizar o facilitar el acceso al aborto en casos de violación sexual. Estas decisiones provocaron el rechazo de colectivos feministas y de algunas parlamentarias, quienes denunciaron un enfoque marcadamente conservador en el tratamiento del tema.
Ese mismo año, el respaldo de Fuerza Popular a dictámenes que endurecían la aplicación del aborto terapéutico fue interpretado por organizaciones de derechos humanos como un retroceso en la protección de los derechos reproductivos de mujeres y niñas. El pronunciamiento de Villanella, por tanto, no solo evidencia una discrepancia generacional, sino que también expone las tensiones internas y sociales en torno a un debate que sigue polarizando al país.

