CLÁSICO TERMINA EN VIOLENCIA: BRUTAL ENFRENTAMIENTO DE BARRISTAS EN EL CALLAO

26/02/26.-

El Callao vivió momentos de extrema tensión y caos luego del partido entre Sporting Cristal y 2 de Mayo, cuando un violento enfrentamiento entre barristas transformó varias calles en escenarios de disturbios. Aunque el resultado deportivo favoreció al cuadro celeste, la atención se desvió rápidamente hacia los graves actos de violencia registrados tras el encuentro. Alrededor de las 3 de la tarde, en la calle Manuel Segura, un grupo numeroso de hinchas de Sport Boys interceptó a seguidores de Sporting Cristal, desatando una feroz pelea con piedras, palos y botellas de cerveza. El ataque se extendió hasta la avenida La Marina, donde un bus de transporte público terminó completamente apedreado y una van quedó seriamente dañada, obligando a los pasajeros a huir desesperados para ponerse a salvo.

La gravedad de los hechos quedó registrada en videos que muestran a un hombre tendido en el suelo al que le arrojaron un artefacto explosivo, provocando que fuera lanzado violentamente por el impacto. La víctima tuvo que ser atendida de urgencia por bomberos que se encontraban en la zona. Vidrios rotos, áreas verdes destruidas y objetos contundentes abandonados en la vía pública evidencian la magnitud del desorden ocurrido en el distrito de La Perla, en una jornada que debía centrarse en el espectáculo deportivo.

Estos hechos vuelven a poner en evidencia la incapacidad de las autoridades para prevenir y controlar la violencia asociada al fútbol, así como la persistente presencia de grupos que utilizan el deporte como excusa para delinquir. Los llamados barristas actúan con total desprecio por la vida humana y la seguridad ciudadana, afectando a personas ajenas al conflicto y deteriorando el espacio público. Más allá del resultado deportivo, lo ocurrido refleja una grave crisis de control, falta de sanciones ejemplares y una urgente necesidad de políticas integrales que enfrenten la violencia desde la prevención, la identificación de responsables y la aplicación efectiva de la ley. Mientras ello no ocurra, el fútbol seguirá siendo rehén de la delincuencia organizada disfrazada de hinchada.