EE.UU. E ISRAEL LANZAN ATAQUES COORDINADOS CONTRA IRÁN

28/02/26.-

Estados Unidos e Israel ejecutaron este sábado una ofensiva militar de gran escala contra el régimen iraní, generando fuertes explosiones en Teherán y otras ciudades del país, tras varias semanas de advertencias sobre una eventual intervención armada. El detonante del conflicto, según autoridades de Washington y Jerusalén, fue el acelerado avance del programa nuclear iraní, así como el desarrollo y expansión de su industria de misiles balísticos y drones, considerados por ambos gobiernos como una amenaza directa para la seguridad de Israel y la estabilidad regional.

La respuesta de Irán no se hizo esperar: la Guardia Revolucionaria confirmó el lanzamiento de misiles y drones contra territorio israelí, mientras diplomáticos estadounidenses en el Golfo y la población civil en Israel recibían órdenes de resguardarse.

El Ministerio de Defensa israelí informó que la operación tuvo carácter preventivo y declaró el estado de emergencia especial en todo el país. Posteriormente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundió un mensaje en el que aseguró que el objetivo de la ofensiva es desmantelar por completo la capacidad misilística iraní, debilitar su estructura militar y frenar de manera definitiva cualquier aspiración nuclear con fines bélicos. En sus declaraciones, incluso planteó la caída del régimen instaurado tras la Revolución de 1979. También instó a la población iraní a permanecer en sus hogares ante el riesgo de nuevos bombardeos.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que la acción conjunta busca neutralizar lo que calificó como una “amenaza existencial” para Israel y sostuvo que la operación podría abrir paso a un cambio político en Irán.

Horas después de los primeros bombardeos, el Ejército israelí confirmó la detección de misiles lanzados desde territorio iraní y actualizó las directrices de seguridad interna: se suspendieron clases, actividades laborales no esenciales y reuniones públicas. Asimismo, el espacio aéreo israelí fue cerrado de manera indefinida.

Reportes internacionales señalaron que uno de los objetivos alcanzados se ubicó cerca de oficinas vinculadas al líder supremo iraní, quien, según agencias, fue trasladado a un lugar seguro. En paralelo, Irán amplió su respuesta atacando bases militares estadounidenses en Bahréin, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, advirtiendo que cualquier instalación que respalde a Israel será considerada blanco legítimo.

Frente a la escalada, la Unión Europea llamó a la máxima moderación y subrayó la importancia de proteger la seguridad nuclear, evitar la proliferación de armas y respetar el derecho internacional.

El conflicto tiene raíces estructurales que van más allá del episodio militar reciente. La disputa en torno al programa nuclear iraní, la influencia de Teherán en grupos armados de la región y su confrontación histórica con Israel han configurado un escenario de tensión permanente. Para Estados Unidos e Israel, la ofensiva responde a la necesidad de impedir que Irán consolide capacidades estratégicas que alteren el equilibrio de poder en Medio Oriente.

Sin embargo, la decisión de recurrir a un ataque directo, acompañado de discursos que apuntan a un cambio de régimen, eleva significativamente el riesgo de una guerra regional abierta. La represalia iraní contra bases estadounidenses amplía el conflicto e involucra a terceros países, aumentando la posibilidad de una escalada fuera de control.

El escenario plantea interrogantes sobre la efectividad de la vía militar para frenar programas estratégicos y sobre las consecuencias humanitarias y económicas que podría desencadenar una confrontación prolongada, especialmente en una región clave para el suministro energético mundial.