15 NOVIEMBRE 2025.-
La crisis dentro del Ministerio del Interior volvió a escalar tras la renuncia de Ronnie Matienzo Mendoza, quien dejó el cargo de jefe de la Oficina General de Administración y Finanzas (OGAF) apenas 21 días después de haber sido designado. Su dimisión ocurre luego de que la Contraloría advirtiera que Matienzo aprobó la compra de un avión Antonov AN-74 usado y desfasado, pese a que la institución requería una aeronave moderna y de reciente fabricación.
Este caso se suma a una cadena de irregularidades que arrastra la OGAF desde gestiones anteriores, incluyendo adquisiciones cuestionadas de chalecos, armas, rochabuses, vehículos blindados y un avión de transporte policial. Proveedores internacionales y la propia Contraloría han revelado serias anomalías en procesos que superan los US$135 millones, entre ellos la polémica adjudicación a la empresa Aero Express FZE, que ofreció un Antonov AN-74 cuya producción cesó hace más de dos décadas.
Incluso la Dirección de Aviación Policial advirtió que el modelo no cumplía requisitos técnicos, mientras un perito aeronáutico contratado por la Contraloría concluyó que la nave carecía de información técnica actualizada y representaba un riesgo operativo.
La gestión de Matienzo también quedó bajo sospecha por presuntas modificaciones de bases en licitaciones de pistolas de puño a favor de la firma SIG Sauer y por aparentes cambios en el concurso público para la compra de 54 blindados, que habrían favorecido a la empresa israelí Plasan. Según el registro de visitas del Mininter, el representante de esta compañía se reunió con Matienzo un día antes de su renuncia.
A ello se suma que el blindado Sandcat EX12 —finalmente adjudicado— no cumpliría las prestaciones técnicas prometidas y se basa en un chasis sin soporte logístico en el Perú, lo que generaría futuros problemas de mantenimiento.
Hasta el momento, el Mininter no ha informado quién asumirá el cargo.
La renuncia de Matienzo no solo evidencia una gestión marcada por irregularidades, sino que confirma un patrón preocupante dentro del Mininter: procesos millonarios debilitados por decisiones opacas, falta de rigor técnico y posible favoritismo empresarial. El caso del Antonov —una compra que contradecía las recomendaciones internas y externas— expone fallas estructurales en el control y supervisión de adquisiciones estratégicas. Si no se esclarece la magnitud de estos hechos ni se establecen responsabilidades, el riesgo es que estas prácticas se repitan, afectando la operatividad de la PNP y comprometiendo recursos públicos en plena crisis de seguridad ciudadana.