24/05/26.-
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) anunció nuevas disposiciones para la fiscalización de la segunda vuelta presidencial del próximo 7 de junio. Entre las medidas más comentadas figura la autorización para que los personeros graben y tomen fotografías durante el conteo de votos; sin embargo, quedó terminantemente prohibido realizar transmisiones en vivo desde las mesas de sufragio, bajo el argumento de evitar alteraciones o interrupciones en pleno escrutinio.
La decisión fue adoptada tras una reunión técnica entre representantes de la ONPE, Fuerza Popular y Juntos por el Perú, en medio de un escenario político marcado por la desconfianza y la presión por garantizar transparencia electoral. Según precisó la entidad electoral, los personeros sí podrán documentar el proceso mediante videos y registros fotográficos, pero no utilizar plataformas digitales para emitir en tiempo real desde los locales de votación.
La vocera de la ONPE, Katiuska Valencia, sostuvo que la restricción responde a la necesidad de preservar el orden y la concentración de los miembros de mesa durante el conteo. Incluso advirtió que, si alguna grabación genera incidentes o perturba el desarrollo de la jornada, se podrá requerir la intervención de las fuerzas del orden.
Como parte de las acciones para reforzar la confianza en el proceso, la ONPE informó que habilitará oficinas especiales dentro de su sede principal, donde los personeros de ambas agrupaciones políticas podrán seguir en tiempo real el procesamiento de actas electorales. Además, tendrán acceso al monitoreo del traslado de ánforas y a la supervisión de la cadena de custodia de los documentos electorales.
Otro de los acuerdos alcanzados contempla flexibilizar la presentación de credenciales para los personeros, permitiendo acreditaciones impresas en hojas bond y aceptando firmas digitales escaneadas o formatos manuales, siempre que la información sea legible.
La reunión estuvo liderada por el jefe interino de la ONPE, Bernardo Pachas, junto a delegados de Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. También se acordó reforzar la entrega inmediata de copias físicas de las actas de escrutinio al cierre de cada mesa, una medida que busca reducir cuestionamientos posteriores sobre los resultados.
La ONPE intenta equilibrar dos demandas que hoy dominan el escenario electoral peruano: transparencia y control del orden en los centros de votación. Permitir grabaciones, pero vetar las transmisiones en vivo, revela el temor de que las redes sociales se conviertan en herramientas de presión, desinformación o confrontación política en tiempo real. Aunque la entidad argumenta que la medida busca evitar interferencias, el debate se centra en si esta restricción podría interpretarse también como una limitación al control ciudadano inmediato.
El anuncio llega en un contexto donde los procesos electorales enfrentan altos niveles de polarización y sospechas constantes de fraude sin pruebas concluyentes. Por ello, las medidas de vigilancia y acceso a información buscan prevenir nuevos conflictos políticos. Sin embargo, la sola necesidad de reforzar protocolos y supervisiones evidencia que la confianza en las instituciones electorales sigue siendo frágil y vulnerable frente a narrativas políticas que cuestionan la legitimidad de los resultados antes incluso de que se emitan.