22/07/26.-
La transición del poder en el Perú ya tiene una hoja de ruta definida. El presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi Capurro, oficializó la citación al mandatario José María Balcázar para que entregue la banda presidencial el lunes 27 de julio a las 9:00 de la mañana, en un acto protocolar que marcará el cierre formal de su gestión y abrirá paso a la transferencia del mando presidencial.
La ceremonia se realizará un día antes de la juramentación de Keiko Fujimori Higuchi como presidenta de la República para el período 2026-2031, luego de imponerse en la segunda vuelta electoral frente a Roberto Sánchez Palomino. Con este procedimiento, el Parlamento busca garantizar el cumplimiento de la sucesión constitucional y mantener el cronograma previsto para el cambio de gobierno.
El oficio remitido por Rospigliosi el 22 de julio señala que el mandato de Balcázar concluye el domingo 26 de julio, sustentándose en el marco constitucional vigente y en los precedentes parlamentarios. Con ello también finalizará el gobierno de transición instaurado el 18 de febrero, tras la vacancia de José Jerí Oré por el denominado caso «Chifa-Gate», investigación que lo vinculó con presuntos actos ilícitos relacionados con empresarios chinos.
La administración de Balcázar estuvo marcada por la inestabilidad política. En apenas cinco meses de gestión, el Ejecutivo registró dos presidentes del Consejo de Ministros —Denisse Miralles y Luis Arroyo Sánchez— y un total de 30 ministros ocuparon las 19 carteras del gabinete, reflejando una alta rotación que evidenció dificultades para consolidar equipos técnicos y políticos en un contexto de crisis institucional.
En paralelo, el Congreso iniciará una nueva etapa con la instalación de la Junta Preparatoria este 24 de julio. Ese mismo día comenzará la juramentación de los 60 senadores y posteriormente la de los 130 diputados elegidos para el período legislativo 2026-2031, marcando el retorno del sistema bicameral al Parlamento peruano.
Asimismo, el 26 de julio se elegirán las mesas directivas de ambas cámaras, proceso que definirá el liderazgo del nuevo Congreso y permitirá completar la organización institucional antes de la ceremonia de transmisión de mando programada para el 28 de julio.
La investidura presidencial contará con la asistencia de importantes delegaciones internacionales, entre ellas el Rey de España y los presidentes de Argentina, Bolivia, Ecuador, Chile, Paraguay, Uruguay, Panamá y Honduras, en una ceremonia que buscará proyectar estabilidad democrática y respaldo internacional al nuevo gobierno.
La entrega de la banda presidencial representa mucho más que un acto ceremonial. Simboliza el cierre de un accidentado gobierno de transición que, lejos de ofrecer estabilidad, terminó evidenciando la fragilidad del sistema político peruano. La constante rotación ministerial y los cambios en la conducción del Ejecutivo reflejaron la dificultad para construir una gestión sólida en medio de la incertidumbre.
Por otro lado, el inicio del nuevo Congreso bicameral y la próxima asunción de Keiko Fujimori configuran un escenario político completamente distinto, donde el principal desafío será recuperar la confianza ciudadana y demostrar capacidad de gobernabilidad. Sin embargo, el verdadero reto no estará en los actos protocolares ni en la presencia de autoridades extranjeras, sino en la capacidad de las nuevas autoridades para evitar que el país vuelva a caer en la inestabilidad política que ha caracterizado los últimos años.
