26/06/26.-
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) oficializó la salida de Elar Juan Bolaños Llanos de la Secretaría General, luego de que el funcionario presentara su renuncia denunciando una presunta manipulación de sus equipos informáticos y la alteración de documentos relacionados con su despacho, en un contexto especialmente delicado para el sistema electoral peruano.
La decisión fue formalizada mediante la Resolución Jefatural N.° RJ-100-2026-JN, emitida el 23 de junio y suscrita por el jefe interino de la ONPE, Bernardo Pachas, quien dio por concluida la designación del funcionario de confianza.
En la carta de renuncia, Bolaños advirtió sobre una situación que calificó de grave dentro de la entidad, precisamente cuando la institución se encuentra organizando las elecciones regionales y municipales programadas para el 4 de octubre. Según el exsecretario general, se habrían registrado hechos que escapaban a su control y que comprometían la gestión administrativa del organismo electoral.
El exfuncionario denunció la presunta manipulación de sus equipos de cómputo, la existencia de información que asegura no haber elaborado y el ingreso irregular de solicitudes mediante el Sistema de Gestión Documentaria, lo que, según indicó, habría afectado la integridad de datos personales y la trazabilidad de diversos expedientes.
Asimismo, señaló que existirían documentos alterados y registros administrativos que no fueron generados por él, situación que, de confirmarse, evidenciaría una seria vulneración de los mecanismos de seguridad interna de la institución.
Bolaños manifestó además su disposición a colaborar con cualquier investigación que las autoridades competentes decidan iniciar para esclarecer los hechos.
Tras la renuncia, la ONPE encargó temporalmente la Secretaría General a Héctor Martín Rojas Aliaga, actual gerente de Recursos Humanos, quien asumirá ambas responsabilidades hasta la designación del nuevo titular del cargo.
La renuncia de un alto funcionario en plena etapa preelectoral genera preocupación debido al impacto que puede tener en la confianza ciudadana hacia las instituciones encargadas de organizar los comicios. Las denuncias de manipulación informática y alteración documental no solo comprometen la estabilidad administrativa de la ONPE, sino que también exigen una investigación rápida y transparente.
Este episodio ocurre en un momento de transición institucional, pocos días antes de la elección del nuevo jefe de la ONPE y apenas dos meses después de la salida de Piero Corvetto, cuya gestión ya había sido objeto de cuestionamientos tras las elecciones generales de 2026.
Si las denuncias presentadas por Bolaños son corroboradas, el caso podría revelar fallas en los sistemas de control interno y seguridad digital del organismo electoral. En cambio, si no se encuentran evidencias, la situación igualmente deja expuesta una crisis de confianza dentro de la institución.
La ONPE enfrenta ahora el desafío de esclarecer los hechos con absoluta transparencia para evitar que las dudas internas se trasladen al proceso electoral y afecten la credibilidad de las próximas elecciones regionales y municipales.
