07/02/26.-
Al cumplirse un año del fallecimiento de Mario Vargas Llosa, la Casa de la Literatura Peruana presentó un busto escultórico en honor al escritor, como reconocimiento a su trascendental aporte a la literatura, el pensamiento crítico y la cultura nacional. La ceremonia marcó el inicio de una agenda conmemorativa destinada a preservar y difundir el legado del Premio Nobel de Literatura.
El director de la Casa de la Literatura, Gary Marroquín, explicó que la develación de la escultura forma parte de un conjunto de actividades que se desarrollarán a lo largo del año. Entre ellas, anunció una exposición museográfica prevista para el mes de abril, centrada en los primeros años de vida del autor, desde su infancia y juventud hasta la etapa previa a su partida a Europa, periodo clave en la formación de su obra literaria.
El busto fue elaborado en el taller de escultura de la Gerencia de Planificación, Gestión y Recuperación del Centro Histórico de la Municipalidad de Lima, bajo la autoría del escultor David Wong Arana. La pieza, de aproximadamente 60 centímetros de altura, está realizada en fibra de vidrio y se sostiene sobre una ménsula de diseño icónico, pensada para integrarse armónicamente con la arquitectura del recinto cultural.
El propio escultor destacó el orgullo que representa que su obra sea exhibida de manera permanente en un espacio dedicado a la literatura peruana. Con esta iniciativa, la Casa de la Literatura busca reforzar la memoria cultural y el vínculo del público con la obra de Vargas Llosa, manteniendo abiertas sus instalaciones de martes a domingo para el desarrollo de actividades culturales.
La instalación del busto de Mario Vargas Llosa evidencia el esfuerzo institucional por consolidar la memoria de una de las figuras más influyentes de la literatura peruana y latinoamericana. Sin embargo, el homenaje también invita a una reflexión más amplia sobre cómo el país gestiona el legado de sus intelectuales, más allá de los actos simbólicos. La verdadera vigencia de Vargas Llosa no solo reside en monumentos, sino en la lectura crítica de su obra y en la promoción sostenida de espacios que fomenten el pensamiento y el debate cultural.