El Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán) informó que, como parte del monitoreo técnico del proyecto Anillo Vial Periférico (AVP), identificó diversas oportunidades para mejorar los procesos de gestión predial y la liberación de interferencias, dos de los principales factores que condicionan el avance de esta megaobra de infraestructura valorizada en aproximadamente 3400 millones de dólares.
El proyecto busca fortalecer la conectividad entre Lima Metropolitana, el Callao, el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, el puerto del Callao y el puerto de Chancay, beneficiando a más de 4,3 millones de ciudadanos. Sin embargo, el desarrollo de la obra continúa enfrentando importantes desafíos relacionados con la disponibilidad de terrenos y la reubicación de servicios públicos.
Para ejecutar el AVP será necesario disponer de 2479 predios, de los cuales 2280 pertenecen a propietarios privados y 199 al Estado. Hasta el momento, solo 609 inmuebles han sido liberados, concentrándose la mayor parte en el Tramo 2, que une Independencia con Chosica. La mayoría de estas adquisiciones se concretó mediante acuerdos directos con los propietarios, mientras que una menor proporción fue incorporada a través de transferencias entre entidades estatales.
Paralelamente, Proinversión continúa con la liberación de interferencias, un proceso que comprende el traslado de redes de agua, desagüe, electricidad, telecomunicaciones y otros servicios básicos. No obstante, los avances físicos siguen siendo reducidos, especialmente en los tramos 2 y 3, donde las obras muestran un progreso limitado.
Respecto a los Estudios Definitivos de Ingeniería, el Tramo 1 ya cuenta con aprobación oficial, mientras que el Tramo 2 continúa desarrollándose por etapas y el Tramo 3 permanece en proceso de revisión para subsanar observaciones técnicas antes de recibir el visto bueno correspondiente.
A partir de la experiencia acumulada, Ositrán planteó una serie de recomendaciones para agilizar la ejecución del proyecto. Entre ellas destacan la creación de un Sistema Nacional Integrado de Gestión Predial, la actualización de catastros interoperables, la estandarización del intercambio de información entre entidades públicas y un mayor nivel de coordinación institucional para reducir los tiempos de respuesta.
Asimismo, el organismo regulador impulsa la implementación de la metodología BIM (Building Information Modeling), herramienta que permite optimizar la planificación, supervisión y administración de grandes proyectos de infraestructura mediante modelos digitales. Como parte de esta estrategia, inauguró una Sala BIM especializada, considerada una de las más modernas dentro de la administración pública peruana.
El Anillo Vial Periférico contempla la construcción de una vía expresa de 34,8 kilómetros con tres carriles por sentido, vías auxiliares libres de peaje, 11 viaductos, 16 pasos inferiores, 18 pasos superiores y más de cuatro kilómetros de túneles. La infraestructura permitirá reducir el tiempo de viaje entre el Callao y la avenida Circunvalación a cerca de 40 minutos.
Análisis:
El diagnóstico realizado por Ositrán confirma que los mayores obstáculos para el Anillo Vial Periférico no están únicamente en la construcción, sino en la gestión del suelo y la coordinación entre instituciones públicas. Aunque existen avances en la liberación de predios, el porcentaje alcanzado aún resulta insuficiente para garantizar el cronograma de una obra de esta magnitud. La lenta reubicación de interferencias también evidencia problemas de planificación que históricamente han retrasado importantes proyectos de infraestructura en el país.
Si bien las propuestas para modernizar la gestión predial y fortalecer la interoperabilidad representan un paso positivo, el verdadero reto será convertir esas recomendaciones en decisiones concretas que permitan evitar nuevos sobrecostos y retrasos. La ejecución eficiente del AVP será determinante para mejorar la movilidad en Lima y Callao, pero su éxito dependerá tanto de la capacidad técnica como de la voluntad política para destrabar los procesos administrativos que hoy limitan su avance.