01/07/26.-
El Programa Nacional Cuna Más reconoció a 25 actoras comunales voluntarias del Servicio de Acompañamiento a Familias (SAF), quienes obtuvieron la certificación de sus competencias en atención, crianza y promoción del desarrollo infantil temprano. La ceremonia se realizó en el auditorio de la Fuerza Aérea del Perú, en Jesús María, y simbolizó el trabajo que realizan miles de mujeres en favor de la niñez de los sectores más vulnerables del país.
Las voluntarias homenajeadas representaron a cerca de 1100 facilitadoras que desarrollan labores de acompañamiento en comunidades rurales, donde visitan viviendas para orientar a madres, padres y cuidadores sobre prácticas relacionadas con la alimentación, el cuidado, la estimulación y la protección de niños menores de tres años. Su intervención busca reducir las brechas que afectan el desarrollo infantil desde los primeros años de vida.
La certificación forma parte de una estrategia impulsada por Cuna Más en coordinación con el Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (Sineace). Según cifras oficiales, durante la segunda etapa del proceso correspondiente al 2026, más de 1170 facilitadoras del SAF ya lograron acreditar sus capacidades a nivel nacional, fortaleciendo el componente técnico del programa.
El acto protocolar contó con la presencia de la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Lily Vásquez; la directora ejecutiva de Cuna Más, Susan Castillo; y representantes del Instituto Peruano de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad de la Educación Básica (Ipeba), quienes resaltaron la importancia del trabajo comunitario en la promoción del bienestar infantil.
Durante la ceremonia, la ministra destacó que las facilitadoras desempeñan un rol fundamental al ingresar a los hogares para orientar a las familias en temas de crianza, nutrición, protección y aprendizaje mediante el juego, contribuyendo a mejorar las oportunidades de desarrollo de miles de niños.
Por su parte, Flora Chávez Quico, facilitadora del comité de gestión Warma Wasi en Lima Metropolitana, afirmó que las voluntarias recorren largas distancias para llegar hasta las familias y brindar acompañamiento, señalando que el compromiso con la primera infancia representa una apuesta por el futuro del país.
La certificación de las voluntarias constituye un avance importante para profesionalizar el trabajo comunitario y reconocer formalmente una labor que durante años ha sido sostenida, en gran medida, por el compromiso social de cientos de mujeres. Sin embargo, este reconocimiento también pone en evidencia una realidad que merece atención: gran parte de la atención temprana en las zonas rurales continúa dependiendo de voluntarias, lo que refleja las limitaciones del Estado para garantizar una cobertura permanente con personal especializado.
Si bien fortalecer las capacidades de las facilitadoras mejora la calidad del servicio que reciben las familias, el desafío sigue siendo ampliar la inversión pública para asegurar mejores condiciones laborales, mayor presencia de profesionales y una atención integral que reduzca las brechas de pobreza, desnutrición y acceso a servicios básicos que aún afectan a miles de niños en el Perú. La certificación representa un paso positivo, pero su impacto dependerá de que vaya acompañado de políticas sostenidas que prioricen verdaderamente el desarrollo de la primera infancia como eje del crecimiento del país.