TUBULAR ILEGAL DESATA TRAGEDIA EN HUACACHINA

21/07/26.-

Lo que debía ser una experiencia de aventura en las dunas de Huacachina terminó convertido en una tragedia que vuelve a poner bajo la lupa la seguridad del turismo de aventura en el país. Una turista estadounidense perdió el brazo derecho tras la volcadura de un vehículo tubular, accidente que además dejó otros nueve heridos, un conductor intervenido y una investigación que apunta tanto a posibles fallas mecánicas como a la ausencia de controles efectivos sobre esta actividad.

El accidente ocurrió la tarde del 18 de julio durante un recorrido por el desierto de Ica. De acuerdo con la información preliminar, uno de los dos tubulares contratados comenzó a desplazarse de manera errática antes de perder el control, volcarse y dar tres vueltas de campana sobre la arena.

La víctima más afectada fue la ciudadana estadounidense Sabina Yesmin Khatún, quien sufrió lesiones de extrema gravedad que obligaron a los médicos a amputarle el brazo derecho para salvarle la vida. Además, otra turista estadounidense y cinco ciudadanos franceses resultaron heridos, al igual que el conductor y el guía turístico que participaban en la excursión.

Tras el accidente, la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur) de Ica lanzó una contundente advertencia al señalar que los tubulares que operan en Huacachina brindan un servicio considerado ilegal y no reúnen las condiciones de seguridad necesarias para transportar pasajeros.

El director regional, Gustavo Huertas, reveló que en la zona circulan más de 400 tubulares cuya procedencia y condiciones técnicas generan serias dudas. Asimismo, cuestionó que, pese a los accidentes ocurridos en años anteriores y a la instalación de una mesa técnica para abordar el problema, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones aún no haya aprobado una regulación específica que permita supervisar adecuadamente esta actividad.

La falta de normas claras y de una fiscalización permanente ha permitido que continúe operando un servicio que moviliza diariamente a cientos de turistas nacionales y extranjeros sin garantías suficientes de seguridad.

Diversas inspecciones periodísticas también evidenciaron graves deficiencias en varios vehículos, algunos de los cuales utilizan simples cuerdas en reemplazo de cinturones de seguridad certificados. A ello se suman antecedentes de circulación por zonas urbanas y accidentes registrados en los últimos años con consecuencias fatales.

Las primeras diligencias apuntan a una posible falla en el sistema de dirección del tubular como causa del siniestro, hipótesis que será confirmada o descartada mediante peritajes especializados.

La Policía Nacional intervino al conductor Julio David Morán Uchuya, quien permanece bajo investigación mientras el Ministerio Público recopila testimonios, informes técnicos y demás elementos para determinar eventuales responsabilidades penales.

En paralelo, Indecopi inició una investigación de oficio para verificar si la empresa responsable del paseo incumplió las obligaciones establecidas en el Código de Protección y Defensa del Consumidor respecto a la seguridad de los pasajeros.

El grave accidente ocurrido en Huacachina evidencia un problema que las autoridades conocen desde hace años, pero que continúa sin una solución concreta. La falta de regulación específica y la débil fiscalización han permitido que una de las actividades turísticas más populares del país opere bajo estándares cuestionables, exponiendo la vida de miles de visitantes.

Resulta preocupante que recién después de un accidente con consecuencias irreversibles se intensifiquen las investigaciones y se reabra el debate sobre la seguridad de los tubulares. Mientras persistan vacíos normativos y controles insuficientes, el turismo de aventura seguirá enfrentando riesgos que no solo afectan a los visitantes, sino también a la imagen internacional del Perú como destino turístico seguro.