07/07/26.-
Las investigaciones sobre la presunta organización criminal denominada «Los Negritos del Antitren» revelan un sofisticado mecanismo para ocultar el dinero obtenido mediante extorsiones. De acuerdo con las autoridades, los integrantes de esta red habrían utilizado criptomonedas como herramienta para dificultar el rastreo de los recursos ilícitos y facilitar su envío al extranjero.
El caso salió a la luz tras la captura de los presuntos integrantes de la banda, quienes, según la investigación, extorsionaban a la empresa de transporte público Sur Lima S. A. Mediante amenazas, la organización habría obtenido pagos mensuales de aproximadamente S/ 7.600 entre marzo y junio de este año.
Las diligencias policiales establecieron que el dinero era depositado inicialmente en la cuenta de Franger Emmanuel Pinto Aparicio. Posteriormente, los fondos eran transferidos a Georgina Karina Villegas Camejo, quien finalmente los enviaba a una billetera de criptomonedas registrada a nombre de su pareja, Elvis José Díaz Cañongo.
Según la Fiscalía, el objetivo de estas operaciones era canalizar los recursos hacia Venezuela y Colombia, utilizando activos digitales para dificultar el seguimiento de las transacciones. Entre los principales elementos probatorios figuran conversaciones por mensajería, registros de transferencias mediante aplicaciones de pago y remesas internacionales.
Debido a la complejidad de la investigación y al riesgo procesal, el fiscal William Orlandini, de la Tercera Fiscalía Penal de San Juan de Lurigancho, solicitó prisión preventiva para los tres investigados. El pedido fue aceptado por el juez Roberto Delgado Torpoco, del Séptimo Juzgado de Investigación Preparatoria Transitorio de Flagrancia de Lima Este, quien ordenó 18 meses de prisión preventiva mientras continúan las investigaciones.
Este caso evidencia cómo las organizaciones criminales recurren cada vez más a herramientas tecnológicas y activos digitales para intentar ocultar el origen y destino del dinero obtenido ilícitamente. Si bien las criptomonedas no son ilegales, su uso con fines delictivos representa un desafío creciente para las autoridades encargadas de combatir el lavado de activos y el crimen organizado.
La investigación demuestra que el rastreo financiero ya no se limita a cuentas bancarias tradicionales, sino que requiere capacidades especializadas para seguir operaciones en plataformas digitales y redes internacionales. El fortalecimiento de la inteligencia financiera y la cooperación entre instituciones nacionales e internacionales será determinante para impedir que las nuevas tecnologías sean utilizadas como mecanismos para financiar actividades criminales.